ASUMIO EL GOLPEADOR DE FAMILIA NARCO

Compartir

En el Concejo Deliberante, durante la última semana de actividad, prestó juramento Carlos Aicardi, alias Polilla, en reemplazo de otros mussistas que se postularon a cargos que no pensaban ejercer.

Así, JJ Mussi repitió su costumbre de postular a miembros del Departamento Ejecutivo que nunca asumen en el Legislativo porque les hacen pedir licencia para seguir donde estaban.

La lista mussista de este año.

El nuevo-viejo intendente hizo encabezar las listas con Carlos Balor, Laura Lacava y Antonio Amarilla; su sempiterno encargado de Obras Públicas; su sobrina y su amigo de la Secretaría de Gobierno.

En lugar de esos tres asumieron quienes seguían en la lista además de Aicardi: Alicia Gioia (fotos de arriba) y Liliana Colnaghi (fotos de abajo); escondidas bajo las polleras de CFK en el Frente de Todos.

¿Quién es Aicardi?

Integra una familia de narcotraficantes con dos hermanas y una sobrina apresadas por ese delito; aunque a la chica la hicieron zafar, las mayores fueron condenadas y purgaron años de prisión. Su otro hermano, Ruben, fue el presidente del Cuerpo que se asumió corrupto ante el Poder Judicial y la prensa. Ambos varones se dedicaron a la política y fueron cómplices de ataques y agresiones a mujeres (Ruben, incluso, fue denunciado por acoso sexual contra una desocupada que fue a pedir empleo[1]).

Carlos encabezó la golpiza a mujeres y periodistas en la tumultuosa sesión del 18 de agosto de 2000 contra quienes pedían que no privatizaran el cobro de tasas municipales.

Todas estas historias están recopiladas en el libro «Y después la gente va y lo vota» del que aquí se reproducen tres extractos:

DROGAN II (año 1996)

En los monoblocks del barrio Juan El Bueno, la casa de la familia Aicardi fue allanada por la División Narcotráfico a cargo del comisario Juan José Faga, entre aplausos de vecinos desde los edificios contiguos. Tenía tanta droga, balanzas y elementos de corte que fueron necesarias horas de procedimiento, al punto que algunos pibes desprevenidos aparecían a comprar por la ventanita del fondo mientras los uniformados aún estaban dentro.

Comisario inspector Faga, jefe del allanamiento en casa de la familia Aicardi.

(…) En otro operativo, mucho más espectacular, en barrio El Bueno, edificio 13, PB, se detuvo a una distribuidora de drogas, Susana Beatriz Aicardi, de 40 años. En su poder se halló cocaína y sustancia para corte, valuado en $6.000, además de una balanza digital, otra mecánica y una agenda con anotaciones de ventas. Utilizaba a menores en bicicleta como “correos”. Los vecinos dijeron que otra hermana, “La Pocha”, fue presa por la misma causa. Se obtuvieron filmaciones de quien vendía, por lo que el juez Corazza libró la orden de allanamiento. Habrían sido detenidos otros 12 distribuidores. Susana es hermana del secretario del Concejo, Rubén ‘Pampa’ Aicardi; mentor de la agrupación Proyecto 2003, acusado de haber mandado a golpear al periodista Alberto Moya, quien relacionó a funcionarios con el submundo de la droga, tema que estaba investigando. Dicho funcionario pudo adquirir un costoso auto; algunos se preguntan cómo hizo con su magro sueldo.[2]

Aicardi hizo un llamado. No se supo a quién hasta que lo publiqué.[3]

Se comunicaba con el distribuidor que las proveía, desde Mar del Plata, con suficiente dinero como para contratar a Fernando Burlando, caro pero el mejor defensor, que no pudo evitar la condena a cuatro años de prisión. De eso habría de hablar con él, cuando los periodistas en el juicio por el crimen de Cabezas enfrentábamos en partidos de fútbol al equipo de los abogados.

La familia Aicardi fue defendida por el abogado Burlando.

La ley del garrote (año 2000)

En pos de “recaudar”, el mussismo buscó privatizar el cobro de tasas, lo que habilitó a dudar: o era una confesión de que no sabían cobrar, o era un modo de desviar dinero a manos privadas. Si alguien se atreviera a esgrimir tal sospecha, lo callarían a golpes.

Ante el temor de que la privatización derivase en el remate de las casas, se organizaron asambleas que, como multivecinal, marcharon el 18 de agosto del 2000 hacia el Concejo.

Fueron interceptados a las puertas de la Municipalidad por el comisario Roberto Osvaldo Ampugnani que los dejó subir al Concejo sólo en grupos de diez. Los primeros en hacerlo, Valeria Zeitlin, Claudio Cabrera, Gustavo González (de inconfundible cabellera rubia) y otros, fueron rodeados por quienes esperaban para fajarlos.

Apenas Irma Bauche (FrePaSo) corrió a la valla de caños verdes para intentar contener a los golpeadores, Ulises Caballero –también dentro del recinto– se acercó a fotografiar la paliza. Fue tomado de la ropa por los de afuera mientras era jalado hacia atrás por la concejal. Retrocedía cuando, de espaldas, recibió una trompada de Ruben Aicardi, a la cara. El director de Art.14 volteó, sorprendido por el ataque de alguien con quien nunca había tenido el más mínimo cruce de palabras. Oyó:

–Salí de acá, hijo de puta, que te voy a matar.

Ulises salió por la puerta de la derecha cuando Aicardi vociferaba:

–¡Venga, vengan; mátenlo a este hijo de puta!

Acudieron su hermano Carlos Aicardi, apodado “Polilla”, como otros de allí con habituales alias, ‘Mandy, ‘Magoo y demás:

–¡Agarralo! ¡Reventalo a ese hijo de puta!

Rodeó el recinto por detrás, perseguido por la horda; se metió en el primer despacho que halló, el de la UCr, donde estaban Carlos Abrami, presidente del Comité, y Carlos Sueldo, que gritaba:

–¡No peguen, que es un periodista!

El joven acurrucado en un rincón del suelo se cubría la cabeza para amortiguar los puñetazos. Como quedó justo detrás de la puerta, eso impidió que ingresaran otros, que hicieron temblar a golpes los débiles tabiques que funcionan como paredes hasta que Abrami y Sueldo lograron trabar la entrada.

Los otros apaleados fueron echados escaleras abajo mientras se aprobaba la ordenanza 3259 con las manos cómplices de Osvaldo García, Mabel Alegre y Alberto Ibáñez (UCr).[4]

Yo cubría lo que pasaba abajo, en la concentración, sobre el cruce de las principales avenidas cuando fui convocado por Crónica TV, frente a cuyas cámaras, en vivo, conté lo que sucedía dentro y los antecedentes de esas patotas. También de TN recibimos amplia difusión ese día.

Cuando por fin llegó la Policía, Ulises pudo salir. Había perdido mucha sangre; mareado, se le dificultaba mantenerse en pie. Ya en la calle, quiso telefonear desde el celular, pero marcaba su propio número.

Se topó con el comisario Ampugnani:

–¿Viste? Yo sabía que te iba a pasar algo. Si me hubieras hecho caso…

El comisario Ampugnani sabía lo que se preparaba.

Acompañado por César Matoso, abogado de la multisectorial vecinal, fue hasta Quilmes a asentar la denuncia, que quedó en el Juzgado 2 de Martín Nolfi, pero se dividió entre las Fiscalías 7, de Claudia Brezovec, que investigaría la agresión de Aicardi, y la 4, de César Pelayo, que analizaría el accionar policial; además de la iniciada por los vecinos.

Crónica puso el tema en tapa esa tarde: “Berazategui: golpean a vecinos en el Concejo Deliberante”; “Un grupo de vecinos protestó y patoteros los apalearon”. Al día siguiente, Diario Popular denunció “Violentos incidentes en el Concejo de Berazategui”; Clarín: “Berazategui privatizó sus cobros, hubo incidentes en la sesión: insultos y golpes de puño que derivaron en varias personas lastimadas”.

La golpiza de los Aicardi por orden del mussismo fue repudiada hasta en la Legislatura.

Escribí la nota para la revista Veintitrés, de Jorge Lanata; recorrimos medios con Daniel Sueldo y fui contactado por Mabel Moralejo, secretaria de la prestigiosa Asociación Periodistas, que me pidió datos para incluir en un libro que habría de llevar el caso a niveles internacionales.[5]


[1] Sabini, Alberto: «Te quiero ver desnudita«, Decisión, Nº 120, enero de 2002.

[2] Guerra blanca. La Palabra, 3 de enero de 1997, en tapa.

[3] Droga y política en Berazategui. Realidad, 12 de noviembre de 2010, pp 8 y 9.

[4] Olga Jara fue la única radical que no quiso formar parte de eso; se abrió del bloque.

[5] PERIODISTAS: Ataques a la prensa. Editorial Planeta, 2001:104-5.

Ruben Aicardi.

El Arrepentido (click, en el título para ver más)

En agosto de 2005, la administración municipal se vio conmocionada por las impresionantes denuncias del ex presidente del Concejo Deliberante, chofer de confianza de Mussi, quien relataba irregularidades que consintió. En entrevistas filmadas y ante la Justicia, detalló procedimientos, sobornos cobrados para la aprobación de ordenanzas a fin de autorizar la instalación de Barrios Cerrados, Bingos o Cementerios, entre otros emprendimientos privados. Indicó fechas, forma de pago de sobresueldos a funcionarios, fomentistas y un editor de prensa; la designación de “ñoquis” municipales y los viajes de placer de un grupo íntimo. Eso derivó en la megacausa local más grande de su medio siglo.

El libro que lo cuenta todo.

A DIEZ AÑOS

Los detalles de las denuncias de las que Ruben Aicardi admitió haber sido parte ocupan todo el capítulo 20 del libro. Dejó constancia de ello en la causa penal 256.522 y en varios videos que dejó como testimonio antes de sentirse mal y ser internado en el hospital administrado por el mussismo, de donde salió muerto, el 25 de mayo de 2009.

Justo diez años después, su hermano consiguió que el jefe del clan lo pusiera en la lista de concejales.

La jura, este jueves 19 de diciembre.

Ahora, JJ Mussi reflotará aquel proyecto de privatizar el cobro de tasas.

39 Respuestas a “ASUMIO EL GOLPEADOR DE FAMILIA NARCO”

  1. Yo tengo mucha documental guardada desde el 2015 al 2018 que incrimina al Clan y a su jefe, el jefe de la banda. Designaciones truchas, uso de fondos de Cooperadoras, matonea a sueldo dentro del hospital, prebendas, el agua en Berazategui. Todo a su disposición

  2. Buena investigación, como siempre. Sos muy valiente Alberto Moya. Si te sirve de algo, tengo un video con numerosas notas de los canales de esos días, del apaleamiento a los vecinos en el Consejo Deliberante del 2000, más los ataques y persecuciones en los barrios. Creo que la resistencia a esos atropellos y la respuesta pacífica , quedó registrado , como la última sublevación vecinal.
    Finalmente , la Ordenanza fué derogada.
    ¿de qué sirvió garrotear a los vecinos y vecinas?

  3. Sos un grande Alberto. Yo sé q es verdad todo eso, y se lo intachable que sos como periodista y como persona, nadie quiere leer por eso no saben!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *