CÓMO SE VIVIÓ EL CORDOBAZO EN ESTA ZONA

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A un año del Mayo Francés, el Cordobazo fue la más grande rebelión popular argentina de las muchas de su época, hace hoy medio siglo. Acabó con la dictadura de Juan Onganía y abrió paso a la etapa que culminará con el regreso del exilio de Juan Perón.

Hacia 1969, los debates se multiplicaban en todo el país:

–No fue sólo a Cabral, la cana siguió matando en otras provincias.

–Juan José; Adolfo Bello… Luis Blanco tenía 15 años no más.

El quilmeño Carlos Pérez Gresia bajó la vista y meneó la cabeza:

–Pensar que todo empezó con un vale de comedor universitario.

–¡Nos lo aumentaron un quinientos por ciento! Si no salíamos a la calle por esto, no sé por qué habríamos de hacerlo.

–Aunque no es por eso que desatan una represión tan desmedida.

Pérez Gresia, flaco, alto, siguió viaje desde Corrientes a Resistencia, donde conversó con quienes querían conocer cómo accedió a ser miembro ejecutivo de la Federación Universitaria Argentina.

–… Por la militancia en Ingeniería, donde además de la corriente maoísta del Partido Comunista Revolucionario (PCR), está la nuestra, la Tendencia Universitaria Popular Antiimperialista y Combativa (TUPAC), de Vanguardia Comunista (VC).

Entre todos, analizaron el conflicto que se expandía a seis provincias pero ni Chaco ni Corrientes se compararían con la Córdoba de ese mayo de 1969.

–¡Obreros y estudiantes / unidos, adelante! –se coreaba.

Juntos hicieron retroceder a la Policía, que controlaba sólo diez cuadras alrededor de la Jefatura mientras nueve kilómetros cuadrados de la ciudad eran copados por vecinos. Con el humor de su provincia, Coco Moya veía cómo tirarle bolitas a los caballos dejaba por el suelo a los uniformados. No fue gratis:

–Hablan de 34 muertos; 400 heridos; 2000 detenidos.

Vio a un joven treparse por un poste de luz y, desde un toldo, arengar:

–¡Este es el costo por nuestro derecho a un futuro! Pero vamos a seguir, para que se vayan todos: los que se creen monarcas, como el dictador que anuló el sábado inglés, que saca a la mejor gente de la Universidad; prohíbe la luz baja en los boliches; el pelo; la minifalda…

Otra era la visión del dictador de bastón largo:

–Fueron arrastrados por algunos terroristas…

… Una visión compartida por el sindicalista quilmeño Angel Abasto; no por los obreros.

Ese 29, luego de una bomba en las vías y calle 20, de Berazategui, la Policía secuestró a militantes y sometió a simulacros de fusilamiento a Hugo Oscar Sánchez, un poeta de Plátanos. En Quilmes, retiró otro paquete de Rivadavia y Moreno. Cerca, la Juventud Peronista se concentró en Vicente López y Pellegrini, en la plaza que desde entonces será la de la JP:

–Che, Turco, ¿viste cómo cambió el viento?

–No va a ser lo único; todas las cosas deben cambiar.

Ruben Elías, de casi 27 años, se aprestaba a marchar.

–¡Vamos, todos al Parque Cervecero!

En Córdoba, un fornido con overol, de cara cuadrada y bigote, evaluaba:

–Los que vinieron después del peronismo intentaron derrumbar la alianza entre laburantes y clase media. Esa unidad quedó reafirmada. Pasada esta final, si vamos ganándoles 2 a 1 a los ricos, sólo falta que nos entreguen la copa en la Casa Rosada…

–Usted dice, ¿el asalto al poder político?

La pregunta cortó la metáfora de Nicolás Barrionuevo (34 años), de la Comisión Interna de IKA Renault, quien echó la cara hacia atrás.

–Pregunto porque, lo que hicimos, es como el 17 de Octubre.

–… Para hacer algo así, hay que tener mucho huevo y bancarse la que se venga. No te olvides que el 14, en el Sport Club, con cinco mil adentro, por mucho menos, igual nos cagaron a palos.

–Pero contra estos gorilas… ¡Tenemos que armar algo duradero!

–Bueno –terció, humilde, Barrionuevo– si la Rebelión del Parque originó al radicalismo y, el 17 de Octubre, al peronismo… habrá de verse qué viene después de este Cordobazo.

Lo que vino después, para Nicolás, fue un exilio de su provincia en un periplo hacia el sur del conurbano bonaerense, adonde migrarán también Néstor Pitrola (PO) o Miguel Angel Bustos (FAP).

Al otro día, sobre un autito, un joven leía del diario El Sol:

–“Obreros y estudiantes promovieron incidentes, obviamente infiltrados por elementos extremistas”.

–Y de acá, ¿cuenta algo? –preguntó su acompañante.

–“Se atribuyó el total ausentismo a la psicosis, más que al paro del que participaron las CGT de Avellaneda y Quilmes”.

–Siempre el mismo este Gallego.

–Ah, cierto que vos trabajaste ahí, ¿no? ¡A Blanco, lo conocés!

–¿Cómo no voy a conocerlo? Me quería matar cuando hice la huelga. Imaginate que el secretario de Redacción le paraba la Redacción. Encima, me fui a afiliar al Sindicato, donde estaba Roberto Quieto.

Mucho después de trabajar en El Sol, Ricardo Cornaglia integró el gobierno de Arturo Illia… un mes. Considerarse por ello un “ex funcionario”, era algo aborrecible para sus idealistas 27 años.

–Menos mal, Ricardo, que después del Golpe de Onganía te fuiste. Mirá, si no, de lo que serías cómplice.

–¡No me cargues, querés!

–Aunque estos católicos cursillistas te hubiesen hecho un lugar. ¿Tu segundo nombre no es Jesús?

–Sí, aunque con estos vende patria, prefiero ser agnóstico.

Rieron mientras avanzaban a duros trancos en el autito.

–Che, Juanca, ¿y si nos vamos a Córdoba?

Su correligionario abrió grande los ojos:

–¡Uh! Qué bueno. ¿En representación de la Juventud? Porque vos sos del Triunvirato de la nueva Coordinadora pero, ¿y yo?

–No sé; vemos. Llevemos a Julio Binda también. Le debo una.

–Bueno; cuando lleguemos, veamos qué opina don Hipólito.

Bajaron en Av. de Mayo, donde los canillitas voceaban rumores de renuncia del ministro de Economía, Adalbert Krieger Vasena.

–Qué tal muchachos. Ustedes los de la Coordinadora, ¿siguen reuniéndose en la CGT de los Argentinos?

–Sí, ¿por qué? –se inquietó Cornaglia.

–Parece que quieren encanar a su titular.

–¿A Ongaro?

–Y… a alguien tienen que achacarle el Cordobazo.

Cornaglia cambió una mirada con el bernalense Juan Carlos Colela.

–¿Y si lo escondemos acá?

Recién entonces, lo miró fijo don Hipólito Solari Yrigoyen.

–Bueno, otras veces podemos llevarlo hasta Don Bosco… Digo…

Colela intervino:

–Usted es su defensor y el asesor más importante de la CGTA.

–Sí, pero [Antonio] Scipione también está con captura.

–Bueno, los guardamos a los dos en el estudio –propuso Cornaglia–. Yo ayudo.

Así fue.

Notas:

  • El sindicalista Quieto llegó a ser el subjefe nacional de Montoneros hasta que fue secuestrado en 1975.
  • El poeta Sánchez, de Plátanos, fue desaparecido durante la siguiente dictadura, el 14 de febrero de 1978.
  • Pérez Gresia, uno de los más importantes dirigentes de la UCR provincial, es el padre del diputado Fernando Pérez, primer secretario de Gobierno de Martiniano Molina.
  • Cornaglia será uno de los que llevaba a Raúl Alfonsín de campaña en 1983; fue diputado nacional en esa primera transición y uno de los abogados laboralistas más conocidos del país. Aún ejerce la profesión.
  • Colela será un conocido dirigente de la UCR de Quilmes.
  • El vandorista Angel Abasto, quien empezaba a hacer carrera sindical, sigue siendo un importante dirigente político en ésta, la tercera sección electoral.
  • Rubén Elías se sumará a Montoneros por breve tiempo. Integrará la mítica Agrupación 11 de Marzo en Quilmes y será funcionario de Juan J. Mussi durante su primera Intendencia.
  • Nicolás Barrionuevo vino a trabajar a SAIAR, donde conoció al Barba Gutiérrez, quien por entonces vivía en Berazategui. Su hijo Jorge Barrionuevo fue precandidato a intendente en Quilmes.

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