EL FUTBOLISTA MAS LONGEVO DEL MUNDO

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(Por semanario La Palabra)

Querer es poder”, es la frase que se repite durante la charla con Julio Lavié, quien hace 77 años llegó desde Salto, provincia de Buenos Aires, y hoy es un vecino histórico de Berazategui.

En el barrio todos conocen como “el Viejo”. Nos recibe con gran hospitalidad; aún antes de llegar ya nos había avisado que iba a comprar facturas para el mate, “así que no faltes”, advertía por teléfono.

Al llegar, el mate y las facturas estaban sobre la mesa. La charla comienza, claro, por lo más importante: la pasión por el fútbol. Es que Lavié se enamoró de este deporte a los 7 años, cuando agarró la pelota por primera vez y comenzó un romance que aún hoy parece no tener fin. “El fútbol es mi pasión, hoy puedo disfrutarlo con mis nietos y bisnietos; poder jugar con ellos es algo impensado para muchos”, dice y muestra las fotos con ellos, siempre con una pelota de por medio.

Lavié muestra sus más preciados tesoros: su primera camiseta de San Lorenzo, club del cual es hincha; fotos en blanco y negro de sus primeras experiencias y una imagen previa a un partido con el estadio de River Plate de fondo, cuando aún tenía forma de herradura.

Julio recuerda con orgullo sus cinco años en Independiente, donde fue suplente del ‘Loco‘ Raúl Bernao, quien luego llevaría a Independiente a conseguir la Copa Libertadores en 1964 y 1965. “Yo era un velocista, por eso no pude ni pisarle los talones a Bernao, porque él era un dribleador”, recuerda.

Tras esa experiencia en el club de Avellaneda “Me pasaron a Quilmes, después a Argentinos Juniors y por último a JJ Urquiza, hasta que decidí volver a Berazategui y dejar mi carrera profesional para dedicarme a seguir en los clubes de barrio y en los campos”, cuenta mientras exhibe más fotos de su recorrido por esos equipos. Hoy se considera “el jugador más longevo del mundo”, algo que destaca por sobre jugadores de otros países.

Julio tuvo otros trabajos, claro, y hace un paréntesis, uno de los pocos en los que no se habla de la pelota: “Mi papá me hacía estudiar y me apoyaba en todo; trabajé como papelero y hasta de carnicero. Después de que se fueron los militares, pude entrar en asuntos legales de la Municipalidad, donde empecé a trabajar e hice casi toda mi carrera, y donde trabajé por años”, recuerda.

Al “Viejo” (sobrenombre que nadie desconoce en el Club Cedi Los 15) siguen convocándolo cada jueves: “Juego de igual a igual con todos, más allá de la diferencia física. Estoy orgulloso de ser un ejemplo para la gente que le gusta el deporte. Me gusta vivir, yo quiero vivir”, repite una y otra vez, y esa vitalidad se le nota no sólo en su aspecto físico sino en los recuerdos de su familia y amigos.

Todos me dicen ‘ojalá poder llegar a tu edad como vos’”. Es que Julio aparenta diez años menos, como mínimo. “Querer es poder… llegar a esta edad así, tener la oportunidad de mostrar la pasión por el fútbol a mi edad… es algo hermoso, es lo más lindo para mí”, se emociona.

Lavié ceba los últimos mates y aprovecho para preguntarle cómo sigue su día. La respuesta no sorprende: “espero algún llamado, a ver si alguno me invita jugar un partidito”, dice entre risas.

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