LO QUE NADIE RECORDO DE LOS 25 AÑOS DEL HOSPITAL

Cesado el ruido que siguió al recital de La Mosca por los 59 años de la Autonomía, y a los discursos por los 25 del Hospital Evita Pueblo, vale recuperar este capítulo del libro “… Y después la gente va y lo vota”. Biografía periodística de Juan José Mussi, un barón del conurbano. (La Guillotina, 2013), del periodista Alberto Moya, quien recupera los aspectos que el mussismo quiere olvidar y ocultar.

Del Anuario La Guillotina (2014).

Crónica de una persecución inesperada (4 de noviembre)

Como parte del festejo por la Autonomía, JJ Mussi recibió al presidente Carlos Menem, que visitó las paredes del hospital a inaugurar, donde en vez de curar, casi mataron a dos.

Esa mañana, militantes de la Corriente Grande salieron en un Renault 19 que pasó junto a un Falcon rojo con la trompa hacia el norte estacionado en la vereda opuesta del hospital (donde decia Prohibido Estacionar).

El Falcon arrancó; dobló en U en calle 27 rumbo a Av. Sevilla.

Desde el Renault volanteaban Néstor Rojas, José Sayago, Gustavo Moreira y dos hermanos, que vieron al Falcon venir desde Sevilla por 136 y cruzarlos por delante en la calle 30.

El Falcon giró veloz con sus puertas abiertas y un arma larga asomada. En el Renault, con el motor acelerando, no oyeron disparos, pero los vecinos sí. Se sumó a la persecución una pick-up blanca y, en Av. 137, el Renault chocó a una camioneta, que volcó.

El Falcon siguió por la calle 30, de tierra al cruzar 137. De la camioneta que venía atrás se acercó su conductor, un corpulento morocho cabezón quien, al comprobar que se movían los ensangrentados, les gritó:

–¡Ojalá se hubiesen muerto!

Los que no necesitaban internación, fueron llevados a la Comisaría 2ª, a cargo de Luis Nicolla, donde brindó declaración Rojas quien, preocupado por sus compañeros, no mencionó nada que le impidiera salir, rodeado por agentes del Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE) que estaban en la zona a la espera del Presidente, e instruyeron para que la dependencia no mencionara la persecución y justificaron a Rito Villafañe.

Ningún herido fue atendido en el flamante hospital: Sayago fue llevado al San Martín de La Plata; Moreira, a Gonnet, donde quedó en coma.

Los militantes se asesoraron con León Zimmerman, además de otros letrados junto a quienes difundieron la denuncia contra los conductores del Falcon y la pick-up del Corralón: Villafañe y Francisco Acosta.

Imprimieron sus nombres en volantes; contaron todo en las radios locales[1] [2] e hicieron un acto en Av. 14 y barrera con el diputado Fernando ‘Pino’ Solanas. Aunque el mussismo no se hizo cargo, se acercaron a oír Oscar Arrondo y Raúl Pérez, secretario de Gobierno.

Capítulo 1, Mafia, de los fascículos Leña (Moya, 1995).

Nepotismo (diciembre)

El Evita Pueblo se transformó en la nueva y más grande fuente de financiación de puestos para la estructura política; aunque lo primero es la familia: Mussi puso a su futuro yerno, Hernán Santos, como jefe de Cómputos. Alfredo López (director del Centro Sábatto), a su hijo Ariel y a la nuera Paula. Antonio Di Bártolo puso a la esposa. Loly (otra jefa), a su hijo Raúl en Personal. Helena Batula, a su hija Estela Zurovesky, oculista. Enrique Sbuzios, a sus hijos con las novias: Alejandro y Nancy; Maxi y Karina. El Jefe de Neurología acomodó a su hija. El de Seguridad, a su esposa. Víctor Montivero, administrador del hospital, tenía a su novia trabajando. Carlos Infanzón ubicó a su sobrina Mariel, la hija del primo dueño de ICB (Infanzón, Castañeda, Bogado), la empresa contratada para dar seguridad allí, al Cementerio y a la Municipalidad.

Evita al Pueblo(febrero)

Con semejante idoneidad, se filtraron reclamos de pacientes sin buena atención, lo que llevó al personal a rebautizar su lugar de trabajo.

El 16 de febrero de 1995, desde FM Berazategui (107.9 Mhz) quisieron consultar a José Potito, el director, quien se excusó de atenderlos. El martes 21, Alberto Sabini envió a los cronistas Daniel Moro y Gilda Ameal a que recabasen testimonios. ¡Para qué! Las quejas y denuncias caían a torrentes, algunos con su nombre, como Marta de Tizani; con su documento, como Ana M. Rodríguez (3.603.450); u otros que denunciaban:

–Desde las 5 de la mañana hay colas que giran la manzana para sacar número que enseguida se acaban.

Capítulo 2, Mienten, de los fascículos Leña (Moya, 1995).

Tomografías (marzo)

Mussi fue denunciado por el candidato a gobernador Pascual Cappelleri (UCR), quien señaló sus contratos por tomografías computadas:

Organismos especializados nos informan que en el Instituto de Oncología de La Plata, hay instrumentación para tomografías; en lugar de hacerlo allí, se manda a hacerlo en Berazategui. Los datos vienen de organizaciones gremiales, de la salud, de pacientes y de institutos médicos platenses. Cualquier paciente derivado puede confirmarlo.[3]

Mussi fue muy respetuoso al intentar desmentirlo:

En Berazategui, donde orgullosamente reside el ministro de Salud, no hay, no existe, ni un solo aparato para realizar tomografías computadas, ni público ni privado.[4]

Cappelleri insistió:

–Solicitaré a los legisladores radicales que elaboren un Pedido de Informes para que el ministro haga su descargo por la vía pertinente.

Su correligionario Jorge Chacón, vice del HCD, en vano repartió a la prensa fotocopias de El Sol con la publicidad de Sur Médica (la allanada por el caso IOMA) que ofrecía “Tomografía Computada”.

Abusos de autoridad (abril)

Uno de entre muchos casos de abusos[5] fue el del afro descendiente Néstor, ofendido por Antonio Di Bártolo, jefe de enfermeros, quien le gritó que le producían asco sus modales “amanerados”, que se retirara de su vista; pronto empezó a acusarlo de “incompetente” o de mala relación con compañeros y jefes. Néstor sufrió un pico de presión.

Dos días después, hizo una nota de descargo y se la dio a Di Bártolo:

–¿Sabés lo que hago con tu carta? ¡Me limpio el culo con esto!

Se fue descompuesto. Al día siguiente, de regreso a su puesto, se desmayó por un pico de presión; cayó del ciclomotor, el traumatismo de cráneo derivó en siete convulsiones; cuatro días en terapia y derrames (con un ojo bañado en sangre). Si bien todos corrieron por él, quedó con una progresiva profundización de un síndrome psicótico.


[1] Con Alberto Sabini, en La mañana de Berazategui, por FM Berazategui (107.7)

[2] Con Raúl ‘Chacho’ Padrón en Recorriendo la mañana, por FM Cristal (98.1)

[3] Leña, capítulo 3.

[4] Dura réplica de Mussi a Capelleri (sic). La Palabra, 10 de marzo de 1995.

[5] Los trabajadores, víctimas del hospital. Leña, capítulo 2.

Mucho más puede ser leído en este libro de 2013.

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