ENTRADERA: SE ROBARON HASTA LOS JUGUETES

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Tres delincuentes armados ingresaron a una casa, en la esquina de 143 y 17. En un tenso momento, redujeron al dueño de la casa y a su hijo de 11 años, se llevaron su auto, dinero y otros elementos de valor, UNA play 4, tablets, celulares y los juguetes de la criatura. Escaparon.

El miércoles 26 de agosto, por la tarde, aprovechando que la puerta de casa estaba entreabierta, con una cadena interna, los delincuentes saltaron la reja del frente de la vivienda y violentaron la puerta, momento en el cual comenzó el calvario para José (foto), el dueño, y su hijo. “Estábamos a la buena de Dios, fue muy traumático para nosotros. Amenazaban con matar a mi hijo, y a mí también. Vinieron directo a buscar dinero”, relató a este CIB.

Una vez ingresados, los delincuentes le exigieron dinero, como si tuvieran el dato el dato. “Me da la impresión que se equivocaron de lugar, porque hablaban de dinero. ‘Dame los dólares, dame los dólares, me decían’; si no, te mato al nene. Y lo apuntaban a él y a mí”, recuerda José.

Les entregó el escaso dinero que tenía en casa y fue encerrado junto a su hijo en el baño. Los malvivientes revolvieron rápido la casa, se llevaron una notebook, una consola de juegos e incluso ropa de abrigo. Luego, los delincuentes escaparon con el auto de la familia.

Según explicó José, un móvil policial llegó pronto, e incluso habría perseguido a los delincuentes hasta detrás del cementerio de Ezpeleta. “La policía actuó bien, lo tengo que destacar, se hicieron cargo y los persiguieron, pero los delincuentes cruzaban semáforos en rojo, y no los pudieron alcanzar”. Sin embargo, a José le llamó la atención que los delincuentes, “se comunicaban por handy con alguien en el exterior. Estaban muy bien preparados, con un auto de apoyo”.

Este hecho se suma a otros recientes en la zona, donde las entraderas son muy comunes. Es por ello que los vecinos de José se juntan para dialogar y organizarse, a fin de instalar una alarma vecinal. “No puede ser que tenga que decir que la saqué barata, porque no fue así, a mi me sacaron todo. Soy un trabajador. ¿Quién me devuelve lo que mi hijo pasó? No recibí a ninguna autoridad preocupada por lo que viví”, se quejó José. “Esta situación no se la deseo a nadie, la pasamos terrible. Fue muy violento”, resumió.

El auto fue hallado en Quilmes Oeste.

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