El joven berazateguense Nicolás Agustín Duartez, nacido en Plátanos y criado en el barrio San Pedro, volvió a dejar su huella en la cuna del Muay Thai: ganó otra dura pelea en Tailandia.
Duarte, conocido allí como Nicholas, enfrentó al tailandés Llanava Leknooi en un combate exigente desde el primer round. El local impuso su estilo a distancia y castigó con patadas potentes: “Nunca me habían pateado tan fuerte, sentía que me iba a romper el brazo”, relató el atleta, aún sorprendido por la dureza del impacto.
Pero en el segundo asalto llegó el ajuste decisivo. Su entrenador tailandés —con quien casi no comparte idioma— logró hacerle entender que debía cerrar la distancia, evitar las patadas y buscar la pelea con los puños. “Así fue: lo seguí hasta ‘debajo de la cama’ y lo enganché con un derechazo (puño)”, contó entre risas tras la victoria.
Este nuevo triunfo se suma al logrado semanas atrás en el mitiquísimo Rajadamnern Thai Boxing Stadium, uno de los estadios más prestigiosos del deporte mundial, donde había vencido al norteamericano Joben en el evento Raja KO.
Nicolás, de 25 años, comenzó a entrenar Muay Thai a los 12 y hoy vive el sueño máximo de cualquier peleador: competir y ganar en la tierra que vio nacer esta disciplina. El próximo 15 de diciembre regresará a la Argentina, aunque ya tiene un objetivo claro: hacer todo lo posible para volver a Tailandia, donde quiere consolidarse definitivamente como profesional.
En 2026 buscará pelear por un título en Argentina, convencido de que recién es el comienzo.
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