HALLARON EL CADAVER DE AYERZA (1933)

Compartir
Por Rodolfo Cabral, Comisión Estudios Históricos Berazategui.

Un 22 de febrero de 1933, hace 93 años, fue hallado el cadáver de Abel Ayerza Arning, en Corral de Funes, Córdoba. Su secuestro había mantenido en vilo al país, fue el más cruel de los primeros raptos, organizado por la mafia siciliana, de repercusión nacional.

En la madrugada del 23 de octubre de 1931, Abel Ayerza volvía del pueblo de Marcos Juárez hacia la estancia El Calchaquí, tenía 24 años y estudiaba Medicina en Buenos Aires. De vacaciones en el campo de su familia junto a dos amigos, Santiago Hueyo y Alberto Malaver, viajaba también acompañado por Juan Bonetto, el mayordomo de la estancia. Ayerza era hijo de un médico que había ganado prestigio y reconocimiento por su cátedra universitaria y su práctica; y era el único entre sus cuatro hermanos varones que quería seguir los pasos del padre.

El viaje resultaba normal hasta que, al lado de un Buik y parado delante de un lote de trigo, un hombre les hizo señas con una linterna. Ayerza disminuyó la velocidad y bajó del auto. “¿Le pasa algo, señor?”, dijo. “¿Dónde queda Marcos Juárez?”, preguntó el hombre. No alcanzaron a responder antes de que salieran cuatro hombres armados que habían estado ocultos entre las plantas de trigo, con armas que apuntaban a los integrantes del auto. Sebastián Hueyo, que era hijo del Ministro de Hacienda, y Abel Ayerza fueron obligados a subir al coche de los secuestradores, que se los llevaron sin dejar rastro alguno.

“Nos hicieron entrar en una casa ubicada en una chacra, a mí me pusieron con las manos arriba y contra la pared, que irradiaba luz hacia abajo, de manera que los mafiosos quedaban libres de toda identificación. Después nos acercaron una mesa con un papel, tinta y una lapicera”, declararía Hueyo, que quedó en libertad en la mañana del día siguiente en el Pasaje Cuatro Esquinas, a veinte kilómetros de Rosario, con la carta escrita por su amigo Ayerza: pedían ciento veinte mil pesos para devolverlo con vida.

.

II

El joven le entregó la carta a su madre, Adela Arning, y ella viajó a Marcos Juárez para reunirse con su familia. Las instrucciones decían que la Policía no tenía que intervenir:

“El dinero debía ser entregado por Hueyo o la persona encargada de ello, quien debía realizar tres viajes diarios, durante cuatro días consecutivos, de ida y vuelta, entre Rosario y Marcos Juárez, ocupando un automóvil Ford, que se distinguiría llevando una bandera argentina en el radiador”.

La Prensa

Pero los días de lluvia torrencial interrumpieron los caminos y eso dio inicio a la investigación policial, que estaba desconcertada y no tenía una respuesta inmediata. Uniformados de Santa Fe y de Córdoba se unificaron con el objetivo de encontrar al joven sano y salvo, y luego incluso se unirían con una comisión especializada de Buenos Aires.

.

III

Al poco tiempo cayeron unos de los cómplices de los mafiosos sicilianos. Se trataba de Carlos Rampello, un hampón que tenía antecedentes pero que no alcanzó para llegar hasta los secuestradores: el pacto de lealtad y silencio del grupo mafioso se respetaba aun en las peores condiciones.

Al cumplirse un mes del secuestro, la familia de Ayerza hizo público su interés por contactarse con los secuestradores. El rescate ya había sido pagado y el joven todavía no aparecía.

IV

En Rosario se había hecho el pago del secuestro bajo las instrucciones de los hampones, entregado en mano en las inmediaciones del cruce de la calle Ayolas con las vías de ferrocarril. Los delincuentes llevaban pañuelos blancos en sus bolsillos y cuando se encontraron frente a los amigos de Ayerza, uno de los cómplices les dio un billete de diez pesos y les dijo: “¿Tienen algo para mí?”. Era la contraseña. Al instante, los amigos le pasaron un maletín que contenía el dinero pedido.

Al día siguiente, la hija de Graciela Marino escribió un telegrama: “Manden al chancho, urgente” y se lo envió a Marcelo Dallera, un jornalero que trabajaba en el pueblo de Corral de Bustos. Fue su esposa quien trasmitió el mensaje a sus últimos receptores: los hermanos Vicente y Pablo Di Grado. En la noche del 1° de noviembre los hermanos sacaron a Ayerza del sótano.

.

V

Según la reconstrucción judicial, los hermanos lo llevaron a una colonia cercana y ahí le dieron un tiro por la espalda y lo enterraron. Veinte días después los hermanos y Dallera exhumaron el cadáver y le quitaron la ropa para que no fuera identificado, y llevaron sus restos hasta Colonia Carlitos, cerca de Chalar Ladeado, donde fue encontrado el 22 de febrero de 1933.

Pablo Di Grado y Juan Vinti se acusaron del disparo fatal. En realidad, fue el resultado de una confusión ya que, según las investigaciones, el telegrama que envió Marino contenía una errata, o había sido mal interpretado: “Maten al chancho”, habría sido el mensaje que recibieron los últimos captores. Algunos de los integrantes de la organización mafiosa presuntamente comandada por Juan Galiffi, alias “Chicho Grande”, fueron enjuiciados y otros lograron salvarse. Pero el hecho fue clave y abrió una nueva etapa en la persecución de las organizaciones mafiosas.

La madre de Abel, Adela Arning de Ayerza, cuñada de Alfonso Ayerza, de Plátanos, vecina de Ranelagh (359 esq. Dr. Agote), donó la iglesia Nuestra Señora de la Merced, en la Av. Sevilla y 359, en memoria de su hijo asesinado.

La Maffia

Es una película argentina, estrenada en 1972, dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, con el guionista de la altura de Osvaldo Bayer (La Patagonia Rebelde), Beatriz Guido y José P. Dominiani.

Con las actuaciones de Alfredo Alcón, Thelma Biral, José Slavin, china Zorrilla, entre otros.

En una parte de la película muestra el secuestro y asesinato de Abel Ayerza, con otro nombre, por supuesto.

Curiosidad: niños bautizados con el nombre de Abel.

Como este caso de secuestro y asesinado, fue de interés nacional, y como en Plátanos, Vivían los Ayerza – Bustillo, que, en esa época, tenían hijos chicos, tuvieron miedo a los secuestros y entre los vecinos, a varios niños nacidos después de la cruel noticia, fueron bautizados con el nombre de Abel, en homenaje al estudiante de medicina, muerto por la mafia de Rosario

A continuación, compartimos una lista de los nacidos en la zona, con el nombre de Abel, posterior a febrero de 1933

  • 5/5/1933 Buia Luce, Abel Federico
  • 21/10/1936 Marrapode Scañete, Abel Francisco
  • 21/3/1937 Mosqueira Pernigotti, Abel Reinaldo
  • 10/5/1956 García Dagand, Abel Carlos
  • 7/2/1960 Ramírez Pereyra, Abel Daniel
  • 4/5/1961 Gibaudo Sívori, Abel Mario

Ingeniero y Museólogo Rodolfo Cabral

Miembro de:

  • FEEHPBA Federación de Entidades de Estudios Históricos de la PBA.
  • Instituto de Estudios Genealógicos y Heráldicos de la PBA
  • Aprodemus (Asociación de Profesional de Museología)

www.museovirtualbegui.ar / chberazategui@gmail.com


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *