LA MASACRE DE TRELEW VISTA DESDE BERAZATEGUI

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Hoy, a 48 años, ofrecemos un extracto del libro “Habría que matarlos a todos”, en el que se relata cómo se vio desde la región quilmeña aquella matanza de guerrilleros que luchaban contra la penúltima dictadura en pos de subvertir el orden económico social para generar una sociedad más equitativa.

La próxima no va a haber negociación, los vamos a cagar a tiros”.

Del capitán Luis Sosa a los recapturados de la fuga de Rawson (1972)

Anochecía en las redacciones donde, por teléfono, oían:

–Sí, sí, una rebelión… Se fugaron… Los guerrilleros, claro. Tomaron el aeropuerto.

Sin saber que habría de ser parte de la noticia, Armando Vidal, de Clarín, salió desde Bernal a abordar un avión. No tenía modo de saber que otro vecino de la zona sur, Jorge Lewinger (FAR) había estado a cargo del camión que debió retirar a los compañeros que no escaparon de la prisión patagónica mientras seis máximos dirigentes despegaban hacia el Chile de Salvador Allende.

El miércoles 16, en el asiento trasero de un Fairlane oscuro, el quilmeño oía el resumen de los periodistas Pepe Castro y Adolfo Samin:

Otros 19, rodeados por la Marina, tomaron rehenes. El líder emergente, Mariano Pujadas, negoció con el capitán Luis Sosa. Los guerrilleros dejaron las armas y esperaron su promesa: ser devueltos a la cárcel, pero fueron llevados a la base Almirante Zar.

Vidal fue a hacer la nota en la penitenciaría con los colegas de Associated Press, Horacio Finoli y Faustino Martínez, que enfocó a un centinela que le apuntaba con un máuser. En el asiento contiguo, vio a Finoli, en un grito, caer sobre el respaldo delantero luego de que una bala atravesara el baúl y su sobretodo, antes de que otras dieran en la puerta.

Luego, el general Ignacio Betti será interpelado por un pelirrojo:

–¿Esto es Vietnam?

–Esto es Vietnam.

La respuesta del ERP

En Berazategui, el Gordo Angelini manoteó el diario El Sol del 24:

–A ver… Diceeeeh… que un decreto prohíbe comunicados de la subversión… Habla de 16 muertes y… no mucho más.

–Al menos puso las fotos de Pujadas y de los sobrevivientes.

Alfredo Valcarce Soto se refería a los tres heridos graves, cuyo relato traspasará las fronteras difundido por un organismo de derechos humanos que crecía en Europa y, por primera vez, debía ocuparse de Argentina, Amnesty International: Con el pretexto de un intento de fuga, en sus estrechas celdas del subsuelo naval de Trelew, fueron acribillados; entre ellos, Ana Villarreal, embarazada de Santucho (…)

En Bernal, Dalmiro Suárez conversó con Carlos Hödl:

–Después de dejar Bioquímica y buscar laburo, seguimos leyendo material teórico. Hay que pasar a la práctica. Después de lo que hicieron los milicos, la relación con el PRT debe ser más efectiva. La masacre va a acelerar los tiempos políticos.[1]

Así, en Varela, unas molotov dieron contra la puerta de la Municipalidad.

En Ferrodúctil, tomada por obreros que llevaban meses sin cobrar, una mujer con la metra bajo el poncho izó, junto a la bandera argentina, la del ERP; arengaron y repartieron víveres.

El lunes 28, dos mujeres entre quince del ERP recuperaron 30 millones del Banco Río en Ezpeleta; se tirotearon con el oficial Cardozo y otros cuatro del cercano destacamento. Según El Sol:

“Al acertar a uno de los atracadores –no debemos decir extremistas porque estaban en función de ladrones– los compañeros lo alzaron y eludieron el enfrentamiento”.

El domingo 10, ante obreros en una plaza quilmeña, Diana Guerrero y Sergio Bufano bajaron de un helicóptero a pintar FAL-GOR[2], de Fuerzas Armadas de Liberación y Grupo Obrero Revolucionario. Venían de arrojar sobre la cancha de Huracán 20.000 volantes con un relato de los sobrevivientes Alberto Camps, Antonia Berger y René Haidar.

Camps (FAR), quien había participado en 1969 de los incendios de los Minimax, conoció en la cárcel de Rawson a María Rosa Pargas, con quien vivirá en Lomas de Zamora; localidad vecina a la de Don Bosco donde, en Cramer 1271, habitaron las hermanas Haidar, Mirta Malena y Adriana Isabel, anestesióloga en el policlínico Finochietto, de Avellaneda.[3]

Una anécdota y un poema compartido por De Santis.

Creyentes

El 9 de septiembre, en la Capital, el septuagenario comerciante español Juan Daniel Puigjané salió de casa con el dinero para comprar una palta. Fue metido a un auto por cuatro que le hallaron una carta en la que su hijo Antonio, fraile capuchino, denunciaba desde Mar del Plata el rol del obispo Antonio Plaza contrario a los pobres, copia de la cual fue remitida a La Rioja por la Policía Federal. Nada más se supo del padre de Puigjané.

Desde Avellaneda, luego de una entrevista con Héctor Cámpora, el obispo Antonio Quarracino se mostraba con sus ideas “en todo de acuerdo”:

–Si socialismo es sinónimo de distribución de la riqueza, no es rechazable, pero no hay otras corrientes ideológicas que no acepten eso. Ahora, un socialismo ateo es incompatible con la fe. Recomiendo no dejarse atrapar por ilusiones…

La Iglesia podía ser un canal de inserción para la guerrilla. En la ribera quilmeña, después de una asamblea con destacada intervención del cura obrero José Pepe Tedeschi, se le acercó Daniel De Santis, a la vista de Susana Gaggero, responsable de cinco del PRT en Ezpeleta.

También los políticos: junto a Luis Farinello, estuvieron Deolindo Bittel, Carlos Menem, Oscar Alende y el muy creyente Raimundo Ongaro, que ante jóvenes que llenaron la parroquia Señora de Luján, habló con los ojos cerrados:

–Si traen a Perón, traición. Si lo traemos, revolución.

Luego comieron empanadas, pero el líder de la CGTA tomó una sola:

–La gente tiene hambre –describía.

Trabajadores y violencia

En Quilmes, los de la agrupación del Barba Gutiérrez en SAIAR aprovechaban el fútbol para hablar de política:

–Los 25 años de la fábrica vinieron bien para organizar los equipos.

–Deberíamos hacer que este septiembre sea inolvidable, ¿no?

Tendrían su oportunidad cuando el patrón Zorraquín recibiera a los norteamericanos para la fiesta de mil asistentes en que corearon por salarios, derecho a la vivienda y la marchita peronista. Mandaron el recado con Moreno, un morocho cuarentón que vivió la Resistencia. Ante su amenaza de vaciar la reunión, el millonario gerente debió ceder.

La presión obrera aumentaba: En la Bernalesa, 1500 trabajadores suspendidos por tiempo indefinido ocuparon la textil el miércoles 20. Otros quemaron cuatro autos en Quilmes Oeste y robaron más en un garaje de Sarandí.

Allí, el sábado 30, fue ametrallado un tren que llevaba soldados a Río Santiago.

Sobre un banco de andén, en Quilmes, el 6 de octubre, desconocidos extendieron un lienzo con la leyenda Estación MARIANO PUJADAS y dejaron encima una caja de zapatos bien envuelta que disuadió de quitar el nombre de uno de los mártires de Trelew. La caja sólo contenía un ladrillo.

La única bomba a un colegio, el Instituto Belgrano, de Berazategui, el sábado 7, no provino ni de izquierda ni de derecha. El responsable quedó expuesto por el semanario La Palabra:

El incendio se originó en la Secretaría. La situación económica del establecimiento es comprometida. Rodolfo Héctor Ponzo, representante del Obispado ante el IMB, fue reemplazado.

El espacio obrero era el más conflictivo: En Bernal, un policía fue acusado del homicidio de un trabajador. Por esos días, el cadáver uniformado del sargento Valentín Arístides Pereyra fue hallado en Catamarca al 400 de Bernal, con traumatismo contuso cortante en la cabeza y sin su arma.

Otro muerto de aquellos días de puja fue Félix Sosa, en un tiroteo ante la Unión de Personal Panadero en Avellaneda, ciudad donde cuatro petardos desplegaron banderas del ERP, FAR y FAL. El 24, operarios en huelga de hambre tomaron la comuna, en cuyo apoyo el ERP copó otra vez Ferrodúctil. El 25, contra el alza de precios, fueron quemados 16 colectivos y vagones. En Temperley, el 26, expropiaron instrumental del sanatorio Anatole France.

El 2 de noviembre, Descamisados copó un destacamento ferroviario en Vª Lynch. El lunes 6, FAR raptó a Enrique Barella, de una metalúrgica en Avellaneda, a quien cuatro días más tarde liberó.

En esas acciones en pos de financiamiento hubo participación femenina; algunas ya estaban presas. Una que había escapado de Córdoba, la docente y pintora Diana Triay fue recapturada y quedó al cuidado de presas de 17 años en el pabellón 5 de Devoto donde se centralizó la detención de mujeres después de la fuga de Rawson.

Graiver, en Berazategui

En un salón de paredes blancas, gente trajeada cuchicheaba:

David Graiver. ¿El de barba candado, decís? Sí, es David. El de al lado es Juan. David es el presidente y el otro, director.

La conversación cesó ante el anuncio del locutor:

–Habla el presidente del Centro Comercial de Berazategui, don Carlos Soria –aplausos.

–Gracias. Este 6 de noviembre hará la historia con la inauguración de la sucursal del Banco Comercial de La Plata, aquí, en la Av. Hudson, por lo que agradecemos la presencia del secretario de Hacienda, Hernando Dellagiovanna, en representación del intendente Edel Daroqui

El delegado de la dictadura en la comuna –vecino de Ranelagh, la más cara zona residencial del distrito– habrá de padecer la paradoja de tener familiares secuestrados por la siguiente dictadura.

–… a cargo del gerente Gilberto González; el contador Miguel E. Morán; el tesorero Miguel A. Tellería; Norma Kelly; Zulma Pisoni; Sergio Martínez; J. Domec; la señora de Gabrielloni

Con el fondo del discurso, el cuchicheo y las paradojas continuaron:

–Dicen que Graiver tiene buen diálogo con el Mossad y puso guita en la revista Nuevo Hombre, que defiende la lucha armada.

Por entonces, nadie imaginaba la dimensión internacional que tomaría ese apellido.

Armas y vidas por Perón

Mientras unos buscaban financiamiento, otros procuraban armas, como una compañera por la que el cura de Berazategui Carlos Mugica sentía especial predilección, Lucía Cullen:

–Voy a llevar unas armas de Quilmes a Lanús. ¿No me acompañás?

Iban en un Ami 8, muy tranquilos, hasta dar con un control policial.

–La puta madre –rezó el tercermundista.

Marcela simuló estacionar y, cuando por el espejito vio al uniformado acercarse, salió arando mientras reían nerviosos. Fue la última travesura del cura antes de partir en secreto a buscar a Juan Perón a España, el 14 de noviembre.

Esa noche, en Bernal, según la Policía:

El hijo de un conocido quilmeño iba con otros quince a arrancar una camioneta cuando, a la voz de Alto, contestó a tiros. Fue herido. Su nombre presunto es Elvio Héctor Sciarreta, de Lanús. Se le hallaron armas robadas a agentes de Temperley por un grupo extremista.

Elvio era el nombre de guerra de Miguel Angel Bustos, el Julián que después del Cordobazo se incorporara a Montoneros en Quilmes.

El incremento de las acciones guerrilleras y la consiguiente represión marcaron los acelerados 87 días que mediaron entre la masacre de Trelew y el triunfo de quienes lucharon por el regreso de un líder que lo cambiaría todo. Un cambio que ni las guerrillas ni los reaccionarios terminarían de evaluar como positivo.


Notas

[1] Hödl será desaparecido de su casa el 3 de febrero de 1977.

[2] GOR nació en 1970 tras los debates entre el IV y V Congreso del PRT en torno a “lucha armada”, “autodefensa” y “guerra revolucionaria” (Cortina O.).

[3] Las Haidar fueron muertas en esa ciudad el 27 de febrero de 1977. En busca de Berger, el 16 de marzo en Llavallol, las FFAA asesinaron a su padre Juan (médico de 70 años) y a dos caseros; ella cayó el 16 de octubre de 1979. Ricardo desapareció en Brasil el 19 de diciembre de 1982.

Hoy

Los fusilados.

En Trelew, hoy, en la comisión de Memoria participa Enrique Gil Ibarra, quien aporta su experiencia de las luchas en Quilmes por aquellos años.

Está pendiente la extradición de uno de los ejecutores, Roberto Guillermo Bravo, desde Estados Unidos donde estuvo prófugo hasta fines de 2019.

6 Respuestas a “LA MASACRE DE TRELEW VISTA DESDE BERAZATEGUI”

  1. QUE LA SANGRE DERRAMARA POR NUESTROS COMPAÑEROS.NOS HAGAN MÁS FUERTES EN NUESTRAS CONVICCIONES. VIVA LA PATRIA CARAJO!…LOMJE….AVOMPLA.

  2. Alberto, te cuento qué pasaba en Berazategui justo el 22 de agosto: Estaba anunciada una conferencia de prensa en el ex cine Rex de parte del teniente Julián Licastro de los equipos políticos técnicos del peronismo, organizado aquí por: Damelio (ex concejal) HÉCTOR MARCOS Y LUIS AQUINO, Y DANTE PEDRO PALLADINO, seguro que Juan Perón lo recuerda. Se suspendió por estos hechos.

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