
El 26 de julio, importante fecha del almanaque nacional, es parte constitutiva de la memoria histórica de nuestro pueblo, que venciendo el plan de los olvidadores mantiene en su corazón a la abanderada de los humildes: Evita a 73 años de su desaparición física. Representativa de un proyecto popular en que, con protagonismo colectivo y valores humanistas, las mayorías populares conquistaron sus derechos expresados en la primera constitución social del mundo en 1949: con producción, trabajo y salarios dignos, en un rumbo y sentido definido de justicia social, donde los únicos privilegiados fueran las niñeces. Aquello fue ley, sin FMI y con sentido de independencia económica. Una Argentina pujante y potencia en el mundo. Sobre la cual la Sociedad Rural con su brazo armado arrojó toneladas de bombas contra el pueblo peronista congregado en Plaza de Mayo, para conjurar un proyecto de soberanía nacional.
Este 26 de julio, aquella contradicción insalvable entre pueblo y oligarquía. Imperialismo o Nación, Patria o colonia, se expresó a cielo abierto, a la luz del día, en el predio de la Sociedad Rural en su 137ª exposición en Palermo.
Su origen, recordamos, tuvo lugar en 1875 con el presidente Nicolás Avellaneda, que en aquel tiempo, mientras ajustaba a los sectores humildes del pueblo, beneficiaba con mayores extensiones de tierras y prebendas económicas a la casta oligarca de los apellidos.
Esta es la historia de la Argentina, expresada en dos palabras claves: saqueo y resistencia. Algunos aún pretenden negarlo pero quienes nos afiliamos al pensamiento científico llamamos lucha de clases.
Los rastros de esa confrontación son la historia misma de nuestra patria, entre un Ellos y un Nosotros que tiene muchos falsificadores a la hora de pasar revista al pasado. Aunque también, dicho con orgullo, hubo mujeres y hombres que con valentía y honestidad intelectual escribieron y esclarecieron, contando y militando la verdad. A la hora de la revancha, esta Sociedad Rural junto a sus socios locales y mandantes externos, con el recurso extremo del genocidio asesinaron para escarmentar a decena de miles de compatriotas, en un intento por ser los dueños de la historia.
El 26 de julio, si se quiere, asistimos a un capítulo más de esa lucha irreconciliable en la patria, cuando el actual representante del régimen, Javier Milei, fue a la exposición ganadera, envalentonado por la llegada del embajador entrante de EE.UU., Peter Lamelas, que viene a sostenerlo. Con el discurso psicótico que le es habitual, fue a decirles que sostenía y levantaba sus intereses de mil millonarios, otorgándoles aún mayores ganancias, ante quienes pretenden jubilaciones dignas, asistencia al hospital Garrahan, a la salud, asistencia a la discapacidad al salario y los derechos populares, cuya demanda multitudinaria ocupan calles plazas y espacios públicos en este presente, a pesar del despliegue de tropa mercenaria de represión y ocupación.
Milei fue ovacionado en la SRA, como Jorge Videla en su momento fue aplaudido; aplaudían la desaparición forzada y los vuelos de la muerte como modelo de acumulación de riquezas. Pero el hombre de la SRA en aquellos años del extremo recurso del genocidio de la sangrienta dictadura, fue José Martínez de Hoz puesto por Ellos. Videla era la parte sangrienta y descartable. Terminó sus días en el baño de una celda de una cárcel común. No así Martínez de Hoz, porque el “Orejón” como le solían llamar era uno de Ellos.
Tampoco Milei es uno de Ellos; no supera la categoría de Bufón; el Bufón que sólo hacia reír a los nobles del palacio. Debería estar prohibido llamarle payaso, ya que es un personaje pintoresco y popular que hace reír a las criaturas.
Es de gran importancia reconocernos en estos acontecimientos históricos honrando a nuestros mártires y las luchas de nuestro pueblo, que es nuestra historia misma. Reconocer con el compromiso a quienes cayeron y dejaron hasta sus vidas en las entrañas del monstruo. Es importante ir a las movilizaciones para mantener la memoria, pero no alcanza. No alcanza con proclamar el presente de nuestros 30 mil compañeras y compañeros. Es fundamental asumir la responsabilidad de este tiempo, como lo hicieron ellos, los nuestros, cuando les tocó enfrentarlos y lo hicieron sin vacilaciones. En un plan contra plan de Patria o Colonia.
Nuestro pueblo hoy toma iniciativa y gana las calles. Necesitamos aprender de las luchas de un pueblo que jamás bajó los brazos; aprender de su paciencia infinita, de su sagacidad práctica. El gran Obispo Enrique Angelelli dio una clara lección aún para quienes no profesen la fe religiosa: «Con un oído en la biblia y el otro en el pueblo«, decía. Comprometidos en nuestro presente a construir organización popular disputando el territorio donde el enemigo viene a arrasar toda forma de organización y sentido humanista de la vida.
La memoria histórica debe ser la herramienta destacada en esta batalla del presente; la batalla de las ideas, de los valores; construyendo nuestras verdades.
“La verdad no sólo se cuenta, la verdad se milita”.
* Integrante del Secretariado Ejecutivo Nacional de la CTA Autónoma

Memoria para militar luchando por una Patria libre justa y soberana como soñamos tosos!
Leer enriquece y más aún cuando se utilizan las palabras justas para definir una realidad que no todos están dispuestos a leer.
Es una historia que si no tomamos medidas urgentes estamos destinados a volver a ver la misma resultante.
Nadie puede ser tan ciego de no ver que nuestros pibes y pibas se van a dormir sin comer.
Es tiempo de juntarnos y construir ese mundo más amable que soñaron todos los que se fueron luchando por ello.