SE LLAMA LUCHA DE CLASE

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Por Néstor Rojas

Con la llamada “reforma laboral”, se pretende eludir la Constitución Nacional y las leyes conquistadas a lo largo de décadas, en la descarnada lucha de clases, violando la legalidad que “ellos” establecieron. En años de álgidas negociaciones, confrontaciones luchas y represiones, con el alto costo en vidas y cárceles para dirigentes del movimiento obrero, compañeros y compañeras cuya generosa entrega debemos reconocer y honrar. Es a quienes les debemos las conquistas de derechos de la clase trabajadora y la vida democrática que hoy debemos defender.

Es el odio de clases de nuestras clases dominantes las que están hoy escritas en un proyecto de ley 20744 con la denominación de “ley de modernización laboral”, eufemismos que conocemos, con el cual pretende borrarse más de cien años de conquistas del movimiento obrero en Argentina y el mundo.

Nadie expresa con tanta claridad el visceral odio de clases como “ellos”. Odian todo indicio de organización y derechos de los trabajadores, que los llevó en distintos momentos de la historia a ejecutar delitos aberrantes, con golpes de Estado de dictaduras sangrientas contra legítimos gobiernos de la democracia, arrojando toneladas de bombas, fusilando en basurales, persiguiendo, proscribiendo, encarcelando a trabajadores y militantes populares prohibiendo toda actividad gremial, considerando la sindicalización como un delito.

Hoy la madurez y voluntad de nuestro pueblo que condenó el genocidio de la larga noche de la dictadura de marzo de 1976, del que se cumplirán 50 años en días más, les pone límites a sus ferocidades.

Recordar con memoria que entre 1920 y 1922 en los hechos conocidos como La Patagonia Rebelde, cientos de peones de las estancias de propietarios ingleses y familias oligarcas como los Bullrich, Martínez de Hoz, Menéndez Behety y otros que se repartieron millones de hectáreas cuarenta años antes de estos sucesos en 1880, luego del exterminio de los pueblos que allí habitaban. En la segunda década del siglo XX, los peones rurales de la Patagonia comenzaron a organizarse al sindicalizarse en la Federación Obrera de la Republica Argentina (FORA).

Reclamaban un rasgo de dignidad, ante jornadas de hasta 16 horas de trabajo que se les imponía, arreando ovejas a veinte grados bajo cero, durmiendo en galpones como los animales, cobrando con vales sus salarios con 27 días de trabajo y tres de descanso por mes. Peticionaban ser reconocidos como entidad gremial de trabajadores rurales, que se les reconociera representación gremial, solicitaban un paquete de velas mensual para alumbrarse en la oscuridad de las noches y límites a la jornada de trabajo, entre otras justas demandas.

El odio de clase de las familias de los apellidos oligarcas de la Sociedad Rural y un ejército mercenario cebado en la sangre de la clase trabajadora. Con el décimo regimiento de caballería al mando del teniente coronel Benigno Varela, ejecutaron crímenes aberrantes, torturaron y fusilaron a más de mil quinientos peones, mártires en las luchas y las conquistas de derechos de la clase trabajadora que no olvidamos.

Hoy, con la voluntad que expresa nuestro pueblo, nuestra clase trabajadora, hacemos nuestra aquella proclama histórica de 1968 en la memoria y las enseñanzas de nuestros compañeros y compañeras de la CGT de los Argentinos:

“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar, en el punto donde otros las dejaron, las viejas banderas de lucha” del movimiento obrero. Justicia social y democracia plena.

  • Del Secretariado Ejecutivo Nacional en la CTA Autónoma.

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