ADB: EL GORDITO AL QUE TODOS TEMIERON

Compartir

Acaban de operar al máximo ídolo y goleador de la historia de la ADB. Mientras se le auguran buenas noticias, unas líneas sobre la leyenda Naranja.

Por Ezequiel Droghi

Nos trasladamos con la imaginación hasta marzo de 1976. No era prudente pensar en grandes objetivos para un club que, fundado en septiembre de 1975, carecía de cancha, sede social y la organización general era deficitaria. Para colmo Alfredo San Miguel, el arquitecto intelectual de la institución, fallecía en enero de 1976. En términos deportivos, mucho no se le podía exigir a un plantel amateur. Ese equipo se formó apenas unos meses antes del debut. El escenario no era el mejor.

Lobo, a punto de ser operado de la rodilla

Sin embargo, con el empuje de un grupo de amigos de San Miguel sumado al posterior acompañamiento de muchos vecinos, el plano institucional se fue consolidando. En lo futbolístico, ya conocemos el exitoso desenlace con el subcampeonato y el histórico ascenso a la Primera C. Casi un milagro. Para llegar a ese éxito deportivo, aquel plantel amateur que reclutó y entrenó Norberto Cacho Espinosa mutó a una máquina de ganar y destrozar rivales.

Aquí entra en el relato nuestro protagonista. En los primeros partidos de la ADB, desde las tribunas rivales e incluso dentro del campo de juego muchos señalaban socarrón al nueve del Naranja. “Mirá el gordito”, se escuchaba entre risas. Ese delantero, de baja estatura y muy corpulento no contestaba a las cargadas. Su respuesta era implacable: goles y más goles. Las carcajadas se transformaban primero en preocupación y luego en respeto.

.

Un día como hoy de ese 1976, por la fecha quince se medían Defensores de Cambaceres y Berazategui, que en esa ocasión jugó como local en Arsenal de Sarandí. Los de Ensenada, que habían estado cerca de ascender en 1974 y 1975, llegaban como punteros e invictos.

El partido lo ganó con autoridad la ADB, fue 2 a 1 con dos goles del nueve, Carlos Lobo. Fue una tarde con incidentes entre los simpatizantes y también entre los rivales. Dos expulsados por lado, tiros y caos fuera del estadio pintan una jornada difícil.

Archivo

El encuentro tuvo extensas coberturas en medios locales y nacionales. Ese 17 de julio, el gordito pasó a ser Lobo para todos. Lo que siguió fueron ocho temporadas con la casaca de Bera hasta que en 1983 el cuerpo le dijo basta, con sólo 28 años. Nos regaló 141 goles en 245 encuentros. Intentó volver en 1985 bajo la dirección técnica del Pájaro Eduardo Curia, pero no hubo caso con su rodilla; esa rodilla que hace horas lo hizo ingresar al quirófano.

Los tornillos quitados de la rodilla

“Salió todo bien”, notificaron desde su círculo íntimo. Nacido en Famillá, el tucumano que cumplió 70 años el último 25 de mayo sigue siendo el máximo artillero de la historia naranjera.

Aporte familiar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *