CAMINATAS DE OTOÑO: ESPEJOS

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Por Gogo Morete

Ayer, durante la caminata cotidiana, charlábamos con mi compañero Fabián sobre los espejos; él es editor gráfico, dibujante, historietista, algo del tema sabe. El eje era la distorsión entre el sujeto y el objeto. El recordaba aquellos espejos que deformaban la imagen y solíamos ver en algunos parques importantes. Yo le decía que en esta etapa histórica no es el objeto el que distorsiona sino el sujeto, que ve reflejada una identidad, que no le pertenece.

Con el correr del día, recordé cuando era pendejo, menos de 20, y empezábamos a acercar y deslumbrarnos con Paulo Freire, quien escribía allá por los ’70, que los pobres más pobres de las favelas se percibían clase media. Pasó más de medio siglo y en Argentina ocurre que los profesionales no se perciben trabajadores, y los trabajadores se perciben emprendedores.

Ya no hago los 8 km diarios de hace poquito, pero ando por la mitad, transito por el circuito Ducilo y sigo por la Av. Mitre hasta el cementerio, ahí pego la vuelta. En este último tiempo, observo muchos autos, modelos viejos, llenos, con pasajeros. La fábrica, vacía, usada como depósito, donde presencié asambleas, de trabajadores cuando recién empecé a caminar, hará un par de décadas. Ahora, elongo en los escalones de lo que fue su entrada principal; en la otra, duermen refugiados en cartones, seres humanos que van siendo corridos y sus pocas cosas quemadas, también por la avenida, ahora de doble mano. Muchos, emprendedores, y me pregunto, ¿habrán votado a Milei, creyendo que estaban invitados a la fiesta?

Allá por los ’70, Umberto Eco reflexionaba sobre la influencia de la televisión en la mirada de la gente y concluía: «No es el televisor. Es el sillón«.

Otros tiempos, cuando Dupont traía capacitadores internacionales

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