(CIB) Un nuevo emprendimiento brinda atención en salud a la comunidad. Se trata del sitio inaugurado en 26 N° 5124, de Villa España por la licenciada María Fernanda Guerra, quien explicó a este medio qué servicios ofrece.
Soy licenciada en Psicopedagogía y hace más de diez años acompaño a personas en distintos procesos de su vida, ayudándolas no sólo en su aprendizaje, sino también a descubrir sus potencialidades y, muchas veces, a resignificar momentos difíciles. Elegí esta profesión en una etapa madura de mi vida, después de convertirme en mamá, porque entendí que nunca es tarde para animarse a seguir aquello que en verdad apasiona. Fui construyendo mi camino profesional desde la formación, la experiencia y, sobre todo, desde una mirada de profunda humanidad hacia cada persona que llega a la consulta. Mis primeros pasos fueron como acompañante terapéutica en el jardín de la Aurora, escuela de pedagogía Waldorf, trabajando para niños con discapacidad. Luego desarrollé gran parte de mi recorrido dentro del ámbito de la salud en policlínicos de UOM donde, además de la atención clínica, coordiné equipos interdisciplinarios y acompañé pacientes en situaciones de alta complejidad emocional. Una de las cosas que más me moviliza de esta profesión es poder estar en momentos importantes de la vida de una persona, acompañando procesos difíciles, escuchando, conteniendo y ayudando a resignificar situaciones que muchas veces parecen imposibles de atravesar en soledad. Trabajo con niños, adolescentes y adultos, siempre desde la convicción de que cada persona es única; porque, más allá de cualquier diagnóstico o problemática, no existen dos pacientes iguales, y por eso cada abordaje debe ser individual, personalizado y pensado en función de la historia, la personalidad y las necesidades de quien tenemos enfrente. Dentro de mi práctica profesional acompaño procesos de aprendizaje, estimulación cognitiva, desarrollo emocional, fortalecimiento de vínculos interpersonales, herramientas para la socialización y orientación familiar, entendiendo que el bienestar de una persona se construye de manera integral.
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Hoy llevo adelante Espacio Catalina, un proyecto muy significativo para mí, nacido del deseo profundo de crear un lugar donde las personas encuentren no sólo atención profesional, sino contención, escucha y acompañamiento humano real. Creo que para ser un buen profesional primero hay que ser una buena persona, ésa es la base desde la que intento ejercer mi profesión cada día. Para mí, esto no es sólo un trabajo: es una vocación, una pasión y una manera de dejar una huella positiva en la vida de quienes acompaño. Mi deseo es seguir acercando esta forma de trabajar a más familias y personas de nuestra comunidad.