A 60 AÑOS DEL GOLPE CONTRA ILLIA

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Por Gogo Morete

Otra parada de Caminatas Sin Estación

Hermanos, lloremos de luto vestidos,
La música, el bronce, tambores y trompas,
Que en Mayo sonaban con alegre pompa,
Anuncian ahora triste funeral.
Lloremos, hermanos, la Patria no existe;—
Volvió á la cadena, de Mayo el gran día» .

Esteban Echeverría[1]

El 13 de mayo en la pizzería La Real, de Avellaneda, eran asesinados Domingo Blajakis, Juan Salazar y Rosendo García. ¿Quiénes eran? No voy a detenerme en Rosendo, quien tiene el dudoso privilegio de dar nombre, luego de ser asesinado, a uno de los libros de investigación más importantes de la literatura.

Libro de 1969

Blajakis, militante peronista cercano a John William Cooke (JWC), ha sido reconocido por un muy buen escritor que lo homenajeó usando su apellido como alias iliterario, pero Juan Salazar no es tan conocido. Era un militante peronista y ex boxeador que laburaba de custodio de «los buenos» en aquella época de 1966, antes del palco en Ezeiza y de José Rucci; los pechetos como se los llamaba en la jerga, no usaban armas pesadas eran por lo general fuertes hombres del puerto o, como dije, ex boxeadores.
Juan tenía cinco hijos; las dos mujeres, como es lógico, buscaron la reparación y el reconocimiento histórico en las leyes reparatorias. No la encontraron: Dictámenes repetidos de los bogas del Ministerio de Justicia negaron el reconocimiento.

Nosotros formábamos parte del Area de Investigación Histórica, no sólo nada me impedía investigar, sino que era mi laburo. Así comencé a tirar del piolín. La negativa del Ministerio argumentaba que era un enfrentamiento de civiles, el Estado no estaba involucrado. Hete aquí que uno de los impulsores y beneficiados del Golpe, era el jefe ideológico de los que dispararon como dije. Investigando encontré un documento de la CIA que, sin dar nombre, mencionaba como una de las partes que sustentarían la gobernabilidad del Golpe inminente al principal dirigente sindical que se hizo famoso por aquella famosa apostilla «de la pelota sin fulbo», perdón, «el peronismo sin Perón».

Nuestro marco conceptual retomaba la caracterización política de JWC, que sostuvo con precisión, claridad y justicia, que de septiembre de 1955, hasta mayo del ‘73 (nuestro brillante Bebe no pudo ver el punto final) existió un régimen directo dirigido por los milicos, con intervalos de simulación democrática ante la proscripción del partido mayoritario y su líder, el famoso tirano prófugo. 45 días después, Juan Onganía derrocaba a Arturo Illia y a los pocos días, Augusto Vandor aparecía con corbata aplaudiendo escondido la asunción del dictador. Hace 60 años, era necesario un golpe cívico militar eclesiástico para acabar con los medicamentos genéricos (Ley Oñativia). Hoy, la marioneta incontinente, les regala las patentes. ¿Acaso es una contraprestación para recibir, en canje, absolución jurídica?

Estoy buscando si alguno de los congresistas radicales conmemora la fecha del 28 de junio. ¡60 años!!!!!!
Mientras, pasan las efemérides y aparece que el 30 de junio, seis años después El Lobo Vandor fue ajusticiado. Y el 1° de julio de 1974, murió quien no pudo llegar desde Brasil por problemas administrativos cuando yo tenía 14 y estaba en segundo año.

Mi vieja tenía una foto (del Viejito) como lo llamaban en la mesa de luz. Veinte años después, lo crucé en el Obelisco: Me impactó su presencia, era uno más de los que nos apuramos durante años para poder cruzar con luz verde la 9 de Julio. El venía en sentido al Luna Park yo iba para Callao, todavía estaba el Trust Joyero, su paso era cansino, estaba apenas encorvado, llevaba un traje común y el pelo blanco. Busqué sus ojos con mi mirada, no los encontré; miraban para abajo. Seguro ya sabía el final del centenario partido.


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