LEOPOLDO HERRERA, IN MEMORIAM

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Foto: Conferencia sobre el Circo Criollo en Berazategui

14/11/1922 – 4/9/1995

Por Ing. y museólogo Rodolfo Cabral

¿Cómo empezar la historia de un hombre con muchas y variadas facetas? Fue trapecista de circo, actor de teatro, colaborador de medios gráficos, bailarín de tango, primer secretario general de los municipales de Berazategui en 1961, Autonomista, colaborador de una radio con un microprograma, y ayudó a que no se perdiera parte del patrimonio cultural local.

Podemos empezar con su familia.

Leopoldo Herrera, nació según su familiares el 14 de noviembre de 1922. Ese año gobernaba al país el presidente Hipólito Yrigoyen y le sucedió Marcelo T. Alvear, ambos radicales.

Sus padres eran don Lorenzo Herrera y Doña Paula Martínez, que trabajaba en la Quinta de la familia Porfiri. Fue el varón del medio de tres hermanos.

La desgracia acude temprano a su vida, a los pocos años fallece su padre, esto fue en agosto de 1929. Quizás por esa razón, solo curso en la actual Escuela Primaria 2 del distrito, primer grado.

Comenzó a ayudar en lo económico a su madre con un trabajo, abriendo la tranquera de la familia Ayerza y Bustillo, esas monedas iban a las manos de su madre. Esa reja de hierro forjado, estaba en la calle Milazzo, entre la entrada a SNIAFA y el Vivero Municipal. Sólo quedan en pie los señoriales pilares. Las dos hojas de la reja, por suerte fueron guardados por la municipalidad, y hoy lucen en todo su esplendor en una de las entradas laterales de La Humanitaria, donde Leopoldo, estuvo muchísimas veces. ¿Casualidades?

Volviendo a la familia, su hermano mayor, se fue a vivir con un tío, que le enseñaría el trabajo de pescador. Venían los años 30, con la crisis conocida como La Gran Depresión.

Su padre antes de fallecer le dijo que decidió no bautizarlo, para que el hijo decidiera por sí mismo el tema, cuando sea más grande. En una grabación Don Leopoldo relata este hecho. Así que, ya cumplidos los doce años, a pedido de Gregorio Serventi, se bautiza en la iglesia Santa María de Hudson, siendo Gregorio y su hermana Francisca, los padrinos, esto fue el dieciséis de febrero de 1935, ese día, cumplía años Gregorio Serventi. Recordamos que Gregorio, fue empleado, luego mayordomo de la Estancia y Haras Las Hormigas, de don Alfonso Ayerza.

Leopoldo ya vivía en Villa España.

Partida de bautismo

El Circo

Llegamos a 1938, a sus 16 años, decide cumplir un sueño muy preciado, ir a trabajar a un circo, el de la familia Rutkus, vecinos de Plátanos cerca de su hogar. Realiza mucho ejercicio de pesas, era trapecista, y actor en las obras del circo, gracias a su gran memoria. Con el tiempo empieza a escribir sus propios guiones de actuación. Llegando a dirigir y actuar en sus propias obras teatrales.

Ya mayor funda una compañía Teatral: llamado Clarinadas. Actúa en casi todos los Clubes y sociedades de Fomento de aquel tiempo.

En 1950, conoce a su compañera de toda su vida, Elsa Nelly, su futura esposa. El matrimonio tuvo tres hijos: Olga, Susana y Carlos.

El Sindicato Municipal

Leemos el 14 de abril de 1961 en el Semanario La Palabra: En una reunión en el Salón La Esperanza, quedo formado el Sindicato de Trabajadores Municipales, siendo el primer Secretario General: el Sr. Leopoldo Herrera, legajo Nº 164. También redacta el primer estatuto de este sindicato. Además de Herrera, fueron elegidos: Secretario adjunto: Ruperto Azcona; Secretario de actas: Norberto A. Dellagiovanna; Pro Secretario: Sixto Muñoz y como Tesorero: Rodolfo Cabrera.

La Palabra, 14 de abril de 1961

Tango

Una de sus debilidades era el Tango, no solo compuso por lo menos dos temas: Tango para el Pulpo, y Un tango p’al morocho, con música de Juan Amado, vecino del Barrio San Francisco. Herrera llego a tener una Academia de Tango en el partido de Avellaneda. Como dato anecdótico podemos afirmar que cuando Leopoldo tenía 11 años, conoció a Carlos Gardel, en un teatro de Quilmes. Eso lo marco para siempre.

Defensa del Patrimonio cultural

Desde el año 1974, comienzo una campaña sobre la contaminación del arroyo de las Conchitas ó de Plátanos, y sobre todo, publica escritos sobre la historia de la una réplica de la Venus de Milo, emplazada en el año 1913 en el medio del arroyo por Don Alfonso Ayerza, muy cercana a lo que sería el embarcadero de la Casona llamada Claveles, que Ayerza regalo a su hija Blanca, al casarse con el arquitecto Alejandro Bustillo.

En diciembre de 1976, después de la serie de notas de Leopoldo Herrera, que fueron elevadas a la Intendencia donde se solicitaba salvar la estatua. Al tiempo se ocupa de rescatar a la mencionada Venus de Milo, del arroyo de Plátanos. La presentación fue mediante el expediente 2409-HCD-73. En esta última nota se menciona que Enrique Martinotti, en nombre de la Agrupación de Artistas Plásticos de Berazategui, ofrece su colaboración gratuita, en lo que a mano de obra se refiere, para restaurar y pintar la estatua.

En el mismo proyecto de Herrera, propone que se instale en los terrenos donados por Rigolleau, en Lisandro de la Torre y Avda. 14. Recordamos al lector, que en esa superficie, estaba el edificio que sirvió para sus primeros tiempos el Instituto de Rigovisor, luego ocupado por las aulas del primitivo Politécnico. Hoy es la plaza León Fourvel Rigolleau. Pero sabemos que no fue ese el destino de la Venus, sino que fue emplazado en las nuevas instalaciones del Centro Cultural Rigolleau (CCR) en la calle 15 N° 5675.

En agosto de 1977, en otra nota de La Palabra, Leopoldo Herrera comentó el valor patrimonial de la Venus.

Tanto es así, que La venus de Milo quedó como símbolo del mencionado CCR. En el libro Cumplimos los quince, de la Lic. Ana María de Mena, donde desarrolla la historia del CCR, con todos los eventos culturales y artistas que lo visitaron, en la tapa se encuentra la imagen de la Venus de Milo.

Tapa del libro de Mena

El 18 de febrero de 1977, en una nota de Leopoldo Herrara, dirigida a la directora de administración, informa: que desde el 30 de enero último, después del horario de trabajo, se continúan las tareas referentes al traslado de la Venus de Milo, del lecho del Arroyo de Plátanos, según las ordenes del Secretario de Gobierno de la Municipalidad.

Se coordina el rescate de la escultura y se la deposita en el Centro Cultural Rigolleau.

Las notas fueron en La Palabra, cuando la dirigía Remo Diani y continuó con Miguel Gaita.

Es necesario agradecer a Leopoldo Herrera, la lucha para rescatar y colocar en un lugar seguro la Venus de Milo de Berazategui.

La Palabra, 2 de septiembre de 1977

Vacunando a perros

Los vecinos de Berazategui le deben a Leopoldo algo muy importante: ayudó en forma gratuita durante 15 años, a vacunar perros para combatir la rabia, un grave problema sanitario del momento. Esto lo realizó con su padrino Gregorio Serventi.

Jubilación

En mayo de 1980, terminó una etapa, se jubiló el 9 de mayo, pero continúa cumpliendo sus sueños y pasiones. En esos años, el destino le jugó una mala pasada. Quedó ciego.

Su espíritu inquieto, lo lleva a formar parte del Centro de Atención al Disminuido Visual Adulto (CADIVA), dependiente a la Secretaría de Desarrollo Social y Comunitario de la Municipalidad de Berazategui, en la sede del Club de Leones de Berazategui. CADIVA que ofrece talleres de Música, lectura en braille, macramé, cerámica, educación física, etc. La directora de CADIVA era Mirta Lazarini.

En esa etapa, se integró a un Grupo de Teatro con vecinos con el problema de la ceguera. En CADIVA, se encontró con dos amigos de siempre: Anselmo Olmelli y Arturo Benítez Davalos (El Chino). Del primero, gran vecino de Villa Giambruno (Sourigues), hay un libro con su biografía, escrito por la museóloga Alicia Visacia.

El segundo amigo, había trabajado con Leopoldo, y fue director de la obra teatral Ya se acabaron los criollos, de Alberto Vacareza. Como curiosidad, Arturo Benítez Davalos se recibió de abogado utilizando libros con el sistema braille. El viejo Canal 11 le realizó una entrevista por ese motivo.

Leopoldo y la radio

En los ‘90, conocimos a Leopoldo a través del Museo Histórico de Berazategui, creado en el 20 de junio de 1993 en la Av. 14, y por un microprograma que realizaba los domingos en FM Cristal (98.1 Mhz), en el espacio del tradicionalista Lalo Olmos (vecino del barrio Lucchetti). El micro se llamaba Memorias de un tiempo lindo, donde cada domingo relataba alguna anécdota o cuento, que nos dibujada la vida y las costumbres de un Berazategui, que se fue para siempre.

Tenemos audios de los muchos que grabó, para compartir con los vecinos.

Siempre se despedía con estos versos de Martín Fierro:

  • Por hoy la misión he cumplido
  • Y he salido del paso
  • Mas les digo por si acaso
  • Para que me entiendan los criollos
  • Que todavía me queda rollo
  • Por si quieran dar lazo.

Conferencia en el Museo Municipal

Su última actuación pública fue en el Museo Histórico Municipal en la calle 14 entre la Av. Mitre y 151, el viernes 30 de septiembre de 1994, donde ofreció una conferencia sobre El circo criollo en Berazategui. En aquel momento, formamos parte de la Cooperadora del Museo.

El 4 de septiembre de 1995, su tanguero corazón se detuvo. Su última voluntad, fue que durante su velatorio en un pequeño grabador sonaran temas de Carlos Gardel.

Esperamos que estas pequeñas pinceladas de la vida de Leopoldo Herrera, hagan justicia a la persona que con su perseverancia salvó del olvido y de la destrucción a la Venus de Milo, entre las muchas cosas que concretó.

Agradecimientos

  • A Olga, Susana y Carlos Herrera, por las correcciones y sugerencias; también a Carlos Serventi.
  • Al director del semanario La Palabra, Dr. Miguel Gaita, por los ejemplares mencionados.
  • A Gustavo González y Facundo Deluchi, por datos del libro Berazategui, 500 Años de Historia (2003).

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