(Conductas del Crimen) Dos ladrones en moto atacaron el domingo al mediodía a un jubilado de 82 años que volvía de comprar el pan, en una zona que consideran liberada. Un reclamo recurrente: las víctimas se quejan de que en la Comisaría no quieren tomarles denuncias.
«La zona de Ducilo y Plaza San Martín está liberada», repiten los vecinos, por los últimos acontecimientos delictivos. El robo a un conocido vecino ocurrió el domingo 29 de marzo, al mediodía en 6 y 147 (foto), a una cuadra de la plaza. El hombre, de 82 años, fue con el dinero justo a comprar el pan, al regresar, dos motochorros le apuntaron con un arma en la espalda y lo amenazaron: «dame todo lo que tengas», mientras le revisaban los bolsillos. La víctima sólo tenía una bolsa con el pan, las llaves de su casa y el celular. Enojados porque sólo obtuvieron un teléfono, lo apuntaron a la cabeza y, al final, le dijeron «no te matamos porque sos viejo», subieron a la moto y se fueron. La víctima se acercó a la comisaría pero, «como sucede todos los domingos, no hay personal para tomar denuncias», contaron los vecinos que lo asistieron y acompañaron a la seccional, a cinco cuadras del lugar.
La calle 5
Todas las semanas, un deportista o alumno de secundaria es asaltado a la salida del ex Club Ducilo -hace un tiempo en manos del municipio-, ubicado en 5 y 151. En el camino hacia la parada de colectivos de Mitre 5 son atacados por motochorros o fisuras que, por la fuerza o con armas de fuego, les roban los celulares, las billeteras y sus bolsos con pertenencias. Hace meses que los hechos aumentaron y la prevención es inexistente. La 5 entre Mitre y 151 es denominada «la calle de los fisuras», porque se juntan a consumir drogas y alcohol limpiavidrios, trapitos, malabaristas y linyeras, «sacan fotos de casas, departamentos y comercios y entran a robar o hacen de buches para que otros cometan los asaltos», señalan víctimas y testigos de esos hechos.

La banda de los guantes rojos
En la madrugada del 17 de marzo, tres delincuentes ingresaron, por octava vez en un año, por los techos en 5 entre Mitre y 149. Pasaron por un alambrado y llegaron al techo de una vivienda. Estaban encapuchados, abrigados pese al calor, con linternas, bolsos y guantes rojos. Huyeron cuando sonó la alarma.
Autoridades de la comisaría 1° estaba al tanto -por reuniones con vecinos- de estos intentos de robo con diferentes víctimas cada vez, ya que en el lugar residen 8 familias. Sin embargo, volvió a ocurrir. La oficina de denuncias de las Fiscalías Descentralizadas de Berazategui se negó a tomar la denuncia porque «el hecho no está consumado, no hubo robo ni nadie herido o muerto». El municipio, hace un año y medio se niega a quitar el árbol que usan como escalera los delincuentes. Afirmaron los vecinos que el propietario de la polémica esquina, Vicente Romeo, mantiene el lugar abandonado, repleto de ratas y se sigue burlando de los vecinos: «no es problema mío, yo tengo contactos en la municipalidad así que nadie me va a hacer nada», respondió.

La plaza San Martín
En la madrugada del 15 de marzo, en la plaza San Martín, ubicada en 6 entre 148 y 149, una pelea entre un grupo de jóvenes terminó con un muerto y un herido.
Santiago Agustín González (18) y su amigo de 20 años fueron atacados a balazos. Santiago murió. Días después se produjeron dos detenciones: el autor de los disparos y el que le ayudó a fugarse del lugar trasladándolo en moto.
No fue un hecho aislado: los vecinos denuncian que las peleas y los episodios violentos se repiten todas las madrugadas en la plaza, sin que la policía intervenga de manera preventiva.
Quejas contra la Comisaría
«De la Fiscalía te mandan a la comisaría y ahí no te toman la denuncia con cualquier excusa, que no tienen personal o que no es para denunciar. A todos nos pasa lo mismo. Encima te tratan como a un perro. Dicen no valen mis pruebas que sólo es amenaza cuando te dicen que te van a pegar un tiro», relató Luciano.
Así, entre denuncias que no se toman, pruebas que no valen y amenazas que no se investigan, los vecinos sienten que están solos. La impunidad se volvió parte del paisaje en Berazategui, y la frase que los delincuentes le dejaron al jubilado de 82 años —»no te matamos porque sos viejo»— resuena como un síntoma de una violencia que crece sin freno ni respuesta del Estado.