En el hospital Evita Pueblo, acaba de fallecer un hombre de 74 años internado desde la semana pasada.
Cinco días antes, el jueves 1, en su casa de calle 132 entre 6 y 7, se había ido al baño; introdujo en su boca un arma apuntada al paladar.
Ante el estruendo, su esposa de 68 años acudió y lo encontró tendido, con sangre en la boca, junto a un revólver .22 largo. Dirá que no sabe porqué lo hizo.
El agonizó en terapia, en estado reservado, hasta este desenlace final.