A BRANDONI

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(CIB) Dos miradas locales con las primeras impresiones sobre el actor de 86 años que marcó a varias generaciones.

(Por Alberto Moya) Accedimos al abarrotado salón en la planta baja de la Legislatura, donde el féretro cubierto de flores de punta a punta, recibía despedidas individuales. Lo hacía una mujer de sobretodo beige, cuyo pelo canoso cubría sus ojos hasta que, al retirarse, permitió identificar la nariz de Luisina Brando. De inmediato se acercó Víctor Laplace, vestido de oscuro completo salvo su bufanda azul claro. Desde el otro flanco, pude ver sus ojos enrojecidos concentrados en la foto de su par, levantó una mano en un ademán que pareció dirigido a tocarla pero a mitad de camino se dirigió a interceptar una gota que caía de su nariz. Se alejó a atender las conversaciones propuestas por el variado público que llenaba la sala. Ya lo había hecho con Mario Negri, el ex presidente del bloque de Diputados de la UCR que Brandoni integrara años atrás. Cerca, con su digna canosidad, departía Cecilia Dopazo, quien compartiera con Luis los protagónicos del film Convivencia.

Al otro lado de la antesala donde ofrecían café, velaban a otra grande de la cultura, María Nieves (91 años), nacida en 1934, danzarina a la que los tangueros rendían tributo por su aporte cultural.

Afuera, por la diagonal que sale al Cabildo, las cámaras de TV dispuestas en abanico filmaban las salidas, justo TeleNueve lo hacía en vivo, junto a las coronas florales contiguas contra la pared, por parte de Argentores, y otros remitentes de la cultura y la política.

En medio de una fina llovizna, claro, qué otra escenografía habría dispuesto esta última película.

Un saludo a la distancia

Por Daniel Fernández

El abuelo de ambos cruzaba gente en bote de remos entre Dock Sud y la Capital. Laburaba muy duro, de sol a sol junto al transbordador que existió a la par del Puente Avellaneda. Había que sostener una familia numerosa. Sus padres eran hermanos. César Alberto vivía en Bernal y nos hicimos amigos a los 13 años. Su padre, que había sido abastecedor, era un exitoso remisero (trabajaba para Aerolíneas Argentinas). Como no se portaba bien en la secundaria -para darle una carrera- lo puso a estudiar en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral. Después, comenzó la carrera de oficial hasta que se puso de novio con mi hermana. Dejó la milicia y pasó a trabajar con mi viejo, que era matarife abastecedor. Se casó y no mucho después llegó Leandro, el primogénito. Menos de un año más tarde, nació María Laura y, por fin, María Celeste.

Para ésa época yo trabajaba en medios de comunicación nacionales y conocí a su primo Adalberto, que ya no vivía en Avellaneda. Cuando le hice la primera entrevista para Radio El Mundo, le dije que su primo era mi cuñado y amigo, le mandó un abrazo. Me tocó entrevistarlo cuatro veces más. En la última le conté que se había separado de mi hermana. Volví a verlo en la Casa Rosada años después, nos saludamos de lejos, pero no volvimos a hablar. Me vine a vivir a Reta en 1999 y, no mucho después, Alberto vino a vivir a la casa que fue de Marcelino Corral y hoy es de mis sobrinos, sus hijos. Un buen día, un querido colega que trabajaba en TN y vive en España, Pepe Gil Vidal, me dio en el Café La Ópera, de Callao y Corrientes, el teléfono de Adalberto Luis Brandoni. Después de más de veinte años restablecieron el diálogo. Hablaron varias veces, hasta que quien fue mi cuñado, César Alberto Brandoni (y hasta mi momento, será mi hermano) enfermó y, meses después, falleció en el Hospital Rossi, de La Plata, el mismo lugar donde mucho antes murió mi papá, nacido en Reta. Cuando esta madrugada vi la noticia en la tele, Beto, con una boina, me pareció idéntico a Alberto. No iba a publicar mi columna, pero lo hice porque es una forma de despedirlos.
Les mando un abrazo conmovido y un beso enorme para mis sobrinos y sus familias. Es casi seguro que hoy en Reta (y no sólo) haya una lluvia importante.


(CIB) La foto que abre esta nota es la elegida para la despedida a Luis Brandoni en la Legislatura durante esta jornada triste. Allí estuvimos, una delegación del Círculo de la Prensa y la Cultura Regional.

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