BALOR, TRAS EL LEGADO DE MUSSI

Compartir
Por Eduardo Gómez

Apenas un mes y medio después del fallecimiento de Juan J. Mussi, quien gobernó el distrito durante décadas y marcó la identidad peronista del municipio, Carlos Turco Balor asumió la responsabilidad de completar el mandato hasta diciembre de 2027. Balor, hombre de extrema confianza del fallecido líder –con quien trabajó codo a codo durante casi cuatro décadas–, llegó al cargo por disposición legal como primer concejal de la lista de 2023.

Su gestión comenzó con un tono de continuidad absoluta. En su primer mensaje público, Balor definió al “maestro, guía y referente”, prometiendo que cada decisión llevaría la impronta del ex intendente: “Somos la Gestión Mussi”. Esa línea se mantuvo en acciones, como la supervisión de obras emblemáticas iniciadas en la era anterior, entre ellas el Centro Cívico Municipal de El Pato (con 30% de avance y finalización prevista para mediados de 2026) y la Escuela Técnica Profesional 1 (63% de avance, con terminación estimada para marzo-abril).

El primer gesto de firmeza llegó a principios de enero, cuando Balor radicó una denuncia penal contra Edesur por los prolongados cortes de luz que azotaron el distrito durante las olas de calor de fin de 2025. La medida, respaldada por una sesión extraordinaria del Concejo Deliberante, denunció el incumplimiento de una cautelar vigente y solicitó la habilitación de feria judicial. Días después, el Juzgado Federal de Quilmes, a cargo del juez Luis Armella, hizo lugar al reclamo e intimó a la empresa a acreditar en tres días el cumplimiento de las obras pendientes. Un golpe de efecto que replicó la estrategia de Mussi contra la distribuidora.

Con solo dos años por delante, Balor enfrenta desafíos mayúsculos en un contexto nacional complejo: mantener el ritmo de obras públicas en medio de restricciones presupuestarias, defender servicios esenciales como energía y agua (donde los cortes eléctricos impactan en el suministro potable), y consolidar la estabilidad social en un distrito acostumbrado a la fuerte presencia estatal. Además, deberá navegar la transición política interna del peronismo local, donde el legado pesa como una brújula indeleble.

Hacia 2027, cuando expire el mandato, las miradas ya se posan en la sucesión. Aunque Balor completa el período, fuentes peronistas coinciden en que su rol se percibe como un interinato de transición. Un nombre que resuena es el de Patricio Mussi, quien gobernó entre 2010 y 2019 y mantiene peso político pese a su bajo perfil actual. Incluso Cristina Kirchner, al despedir a JJ Mussi, destacó su afecto por Patricio, un guiño que muchos interpretaron como respaldo.

Por ahora, Balor avanza con perfil bajo pero acciones concretas, priorizando la continuidad y la defensa de los vecinos. Si logra sortear la crisis económica y los problemas de servicios sin rupturas, podría ganar terreno, pero en Berazategui, el apellido Mussi sigue siendo sinónimo de poder, y 2027 promete una intensa interna por el regreso de la dinastía o la consolidación de un nuevo liderazgo.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *