
En septiembre de 1957, en la revista Hora Cero, El Eternauta sale a la luz al mundo de las historietas junto a otros personajes creados por el mismo Héctor Germán Oesterheld, todos de gran impacto, pero sin dudas el Eternauta acapara rápido la mayor atención y preferencia de la audiencia de aquel universo de lectores de revistas que gozaba de una gran demanda en aquellos años.
Próximo a las siete décadas de su creación, en este 2025 el mensaje del Eternauta se instala y potencia a través de millones de personas en el mundo. Según la encuesta de Urgente 24, el 55% de quienes habitamos la Argentina vimos la serie en este corto tiempo que retomó el escenario público con alto impacto desde la plataforma de Netflix.
El viajero del tiempo que puso a andar el creador de la magnífica producción, con la fuerza de su legitimidad histórica y la potencia de su mensaje, se expande y recorre continentes. Contradice a los cultores de ferocidades individualistas empeñados en convertirnos en náufragos, inmersos en la defensa de un modelo de profundo atraso que colapsa.
Aquel mundo y aquella sociedad en la que Oesterhled construyo técnica y humanamente desde la cultura en una revista de época, a un personaje más que humano, se reconoce en él una realidad y un tiempo concreto. Aquella nieve de muerte que caía en Buenos Aires. En el relato del autor, 27 meses antes, la muerte de cientos de personas llegaba desde lo alto cuando cuarenta aviones arrojaban toneladas de bombas y ametrallaban al corazón de la Argentina, en Plaza de Mayo, sembrando muertes que se contaban por centenares.
Es de sumo interés para nuestro presente imaginar qué pasó, porqué pasó y cómo pasó aquello de junio de 1955, en tiempos previos al surgimiento de Juan Salvo, nuestro Eternauta, la muerte cayendo desde el cielo, decenas de aviones arrojando bombas.
Después, con dignidad y coraje, mujeres y hombres se contactaron en la clandestinidad para construir la resistencia y recuperar la vida, ante quienes, en la impunidad del poder usurpado se arrogaban cometer crímenes, fusilando de madrugada en algún basural o encarcelando a quienes osaran pronunciar el nombre a quienes los “Ellos” llamaban «el tirano depuesto». La etapa de la Resistencia duró 18 largos y sangrientos años en el cuerpo de la clase trabajadora y las mayorías populares.
El Eternauta tiene esa contundencia del sentido de la realidad que emerge de nuestra historia y la sangre derramada por nuestro pueblo. Cuando los “Ellos” y la mano siniestra del poderoso, con el recurso extremo del genocidio vinieron a romper nuestro mundo, el mundo de la justicia social. La sociedad que proclamaba que ante cada necesidad debía haber un derecho. Con la máxima de un contrato implícito pero contundente:
“Los únicos privilegiados son las niñas y los niños”.
El observador del mensaje de Oesterhled, que no sólo perdura, se multiplica, puede interpretarlo a su modo. Pero el sentido humanista para concebir el mundo, la construcción colectiva indispensable para la vida, no pueden ser soslayada. El Eternauta es un padre, es un compañero que defiende a su familia, que defiende la vida. Juan Salvo es un laburante con sagacidad práctica y coraje para sortear obstáculos y superar barreras, enfrentando las ferocidades del enemigo siniestro. Juan Salvo es de los nuestros, con sus fortalezas y debilidades.
El mensaje es contrastante con los del régimen presente. Cuando quien desde la farsa y la mentira dice a los jubilados: “viejos meados” y despliegan cascarudos cada miércoles como tropa mercenaria de ocupación reprimiendo, lastimando y apresando. En El Eternauta, se pone en evidencia y se afirma:
“Lo viejo sirve”.
El 27 de abril de 1977, en La Plata del Circuito Camps, Oesterhled fue secuestrado por quienes se llaman Ejército Argentino, llevado a Campo de Mayo, centro clandestino de exterminio por donde transitara el Juan Salvo de nuestros días en la película. Torturado y asesinado por un autodenominado “grupo de tareas”, Oesterhled, sus cuatro hijas, yernos y nietos ingresaron a la larga lista de detenidos desaparecidos planificada y ejecutada por “los ellos”.
Celebramos que la memoria está viva en las mentes y los corazones de nuestro pueblo, que la dictadura genocida no logró secuestrar ni encarcelar a nuestro compañero viajero del tiempo Juan Salvo, El Eternauta, que vive entre nosotros y nosotras fortaleciendo la identidad de pueblo construyendo la trinchera de la resistencia cultural. En la contundencia de un mensaje con iniciativa, que propone organización y rebeldía:
“Nadie se salva solo”.
- Secretariado Ejecutivo Nacional en la CTA Autónoma.

Excelente. El eternauta una vez más reivindica el «nadie se salva solo», Otra vez nos invadieron los cascarudos.
Muy bueno lo tuyo Nestor.
Bien Néstor!
Otra vez los cascarudos. Otra vez los siniestros. El verdadero enemigo lo conocemos. Sabemos claramente quien es. Cíclicamente nos ataca. No muere. Lástima no tener un exterminador. No será muy cristiano pero con ellos no hay otra
Muy Bueno un Capo Néstor !!
Que grande la pluma de Néstor,y un aplauso para CIB que siempre nos sorprende con Notas muy interesantes.En estos tiempos de tanto reaccionario dando vuelta.Siempre estás lecturas e informes de Moya son un oasis para los que Amamos la Cultura Popular y Solidaria.
Y hoy más que Nunca ,Nadie Se Salva Solo!!!
Muchísimas gracias por sus palabras.