INVASION ESTADOUNIDENSE: ¿LIBERACIÓN O SAQUEO?

Compartir
Por Eduardo Gómez

3 de enero de 1833, fuerzas británicas al mando del capitán John James Onslow, a bordo de la corbeta HMS Clio, llegaron a Puerto Soledad (actual Port Louis) en las Islas Malvinas y exigieron al comandante argentino José María Pinedo que arriara la bandera argentina y evacuara el asentamiento.

En las primeras horas del 3 de enero de 2026, explosiones sacudieron Caracas y otras zonas de Venezuela tras una operación militar a gran escala ordenada por el presidente Donald Trump. Horas después, Trump anunció la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados fuera del país. Según el mandatario estadounidense, Estados Unidos «administrará» temporalmente Venezuela hasta una «transición segura», mientras grandes empresas petroleras norteamericanas entrarán para invertir miles de millones en reparar la infraestructura y «generar dinero para el país».

Más allá de que Venezuela esté sumida en un profundo desastre económico, político y humanitario bajo el régimen chavista —con hiperinflación, escasez y millones de emigrantes—, ¿qué país del mundo se arroga el derecho moral de invadir a otro soberano violando el derecho internacional? Si aceptamos esta lógica de «salvataje» humanitario impuesto por la fuerza, mañana podrían inventar cualquier excusa —narcotráfico, armas de destrucción masiva o lo que sea— para intervenir en el nuestro. Y lo más irónico es que muchos de los que hoy aplauden o justifican esta acción en Venezuela, mañana estarían gritando en contra si les toca a ellos o a un gobierno afín.

Qué casualidad que los países que ciertos poderes mundiales desean «liberar» o intervenir siempre sean ricos en petróleo: Venezuela posee las mayores reservas probadas del planeta (más de 300 mil millones de barriles), Irak fue invadido en 2003 con enormes yacimientos que justificaron la operación bajo pretextos fallidos, y Libia vio derrocado a Gaddafi en 2011 con la intervención de la OTAN, dejando un caos que facilitó el control de sus abundantes recursos petroleros. En cambio, dictaduras brutales o crisis humanitarias en países sin reservas significativas de petróleo rara vez motivan tales «misiones salvadoras».

Y lo peor es que ni siquiera lo ocultan: Trump anunció abiertamente en conferencia de prensa que hará entrar a las grandes empresas petroleras estadounidenses —las «más grandes del mundo», según sus palabras— para invertir miles de millones, reparar la infraestructura deteriorada y «empezar a generar dinero para el país», supuestamente en beneficio de los venezolanos. Pero todos sabemos que el verdadero interés es controlar las mayores reservas de petróleo del mundo, no una genuina «liberación». El propio Trump ha repetido que Estados Unidos «construyó» la industria petrolera venezolana y que el régimen «la robó» mediante nacionalizaciones décadas atrás, justificando así la devolución de activos a compañías norteamericanas.

No nos engañemos con los «salvatajes» humanitarios: después de estas intervenciones para «liberar» pueblos, lo que suele llegar es un caos prolongado y guerras civiles brutales que multiplican el sufrimiento. En Irak, tras la invasión de 2003 bajo pretextos falsos, estalló una guerra civil sectaria que dejó cientos de miles de muertos y dio paso al surgimiento del ISIS. En Libia, la intervención de la OTAN en 2011 derrocó a Gaddafi, pero dejó un vacío de poder que desencadenó más de una década de guerra civil, con milicias enfrentadas, tráfico humano y el país fragmentado hasta hoy. En Afganistán, tras dos décadas de ocupación estadounidense, la retirada en 2021 dejó el terreno libre para que los talibanes retomaran el control, imponiendo un régimen opresivo sin guerra civil abierta pero con represión extrema. Si repetimos esta receta en Venezuela —con un país ya polarizado y armado—, ¿qué nos hace pensar que no terminaremos con el mismo desastre de inestabilidad, violencia interminable y un sufrimiento aún mayor para el pueblo venezolano?

Esta intervención, que evoca las peores épocas de la Doctrina Monroe y las invasiones en América Latina, no solo viola la soberanía de un nación, sino que establece un peligroso precedente: el más poderoso puede imponer su voluntad por la fuerza cuando hay recursos de por medio. El futuro de Venezuela debe decidirse por los venezolanos, no por intereses extranjeros disfrazados de humanitarismo.


3 Respuestas a “INVASION ESTADOUNIDENSE: ¿LIBERACIÓN O SAQUEO?”

  1. Estamos en una guerra mundial fragmentada como lo dijo nuestro Papa Francisco. EEUU toma la mayor reserva de petroleo para tener ventaja sobre Rusia y China. La única ley internacional que rigen hoy, 3 de Enero de 2026 son las Bombas Nucleares. El mundo en tres rebanadas y EEUU cantó pri.

Responder a Evangelina Vera Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *