LOS POLLOS DE MAZZORIN: UNA MENTIRA

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Foto: Ricardo Mazzorín ante la Comisión de Comercio Interior

Las mentiras de Alberto Albamonte, de la UCeDe y de Cargill.

Por Gustavo Zunino

Corría 1988 y el casi monopolio de hecho que ejercía sobre el mercado avícola la multinalcional Cargill, elevó el precio del pollo a niveles inaceptables.

Todo manual de economía de mercado dice que «habiendo un precio monopolistico alto, se aconseja importar el mismo producto a un precio más bajo para que aumente la oferta interna y compita con el producto interno -cuyo precio no es de mercado-, y este, obviamente deberá bajar el precio…», en el caso, el precio del pollo.

Así sucedió, el Secretario de Comercio de la Nación, Lic. Ricardo Mazzorin importó pollos de Hungría a un precio muy inferior al impuesto por Cargill.

Para evitar esta maniobra del Estado -lícita y de sentido común-, el empresario Simón Vizental, representante de Cargill en el Litoral, ordenó apagar un sector de los refrigeradores del frigorífico La Paz, de Entre Ríos, previa convocatoria al vocero de los carapintada Daniel Hadad para que filmara un spot para la TV de un pequeño montículo de pollos en mal estado por haber caído fuera de la cadena de frío.

Bernardo Neustadt -entonces el periodista más importante del momento (y opositor al gobierno de Raúl Alfonsin)-, gran promotor de Albamonte y de todo cuanto fuera ucedeísmo por aquellos días, montó una campaña de «advertencia» a la población por el «riesgo» de comprar pollos «podridos».

Ello impidió que la gente común pudiera beneficiarse con la intervención del gobierno radical en la economía -abaratar el precio del pollo-.

Los «liberales» celebraron una victoria sobre el Estado y el diputado Alberto Albamonte, ex cabo de la Policía Federal, obtuvo sus primeros dolares para financiar su carrera política y empresaria.

¿El resultado? Renuncia de Mazzorin, demanda contra el Estado y demanda contra el ex Secretario de Comercio.

En 1995, la Corte Suprema de la Nación absolvió al Estado y al ex Secretario de Comercio por inexistencia de delito, imponiéndole un multa a Cargill, aunque el daño estaba consumado.


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