Secundaria Siete Berazategui, Ernesto Che Guevara (Media 7).
Por Ariel Scher *
El 8 de enero de 1978, a Miguel Sánchez lo desapareció una de las patotas criminales de la última dictadura militar, cívica y argentina. A Miguel, que era atleta, y era laburante, y era militante, y era poeta, y era tucumano, y era bancario, y era habitante de Villa España, en el partido bonaerense de Berazategui, donde quedaba la casita de la que se lo llevaron. Todos los días Miguel corría contra el viento y contra la injusticia y se levantaba y se acostaba soñando con ganarles a esos dos rivales difíciles.
El 8 de enero de muchos eneros después, hay un chico que se apura sobre las arenas del Atlántico Sur: las olas y las nubes ven que luce, en el pecho, en el corazón, una remera con la cara de Miguel. Y en una plaza porteña, acelerando a pesar de humedades que no se fugan, una dama apoya los pies sobre el césped y anuncia que este año, como año a año, andará con esos pies sobre los centímetros de alguna de las carreras que se llaman La Carrera de Miguel. Y en Roma, lejos y cerca, un muchacho desafía a los límites del invierno y suda vestido, como tantas veces, con una camiseta de La Corsa de Miguel porque hace rato que en Roma existe La Corsa de Miguel. Y en las latitudes que todos enfocan o en las que nadie mira, en las pistas de los que rompen récords o en los parques que cobijan a los que trotan para ser mejores o, más modestamente, para derrotar a los kilos o al aburrimiento, alguien y otro alguien y otro alguien más mueven las rodillas y enfilan rumbo al horizonte con una señal de Miguel en uno de los huesos, en uno de los pasos, en un comentario, pronunciando “presente”. Y en las veredas de Villa España o en donde sea, el recuerdo de Elvira, la hermana invencible del invencible Miguel, fallecida el 29 de diciembre de 2021, una voz entrañable entre las voces argentinas que a fuerza de luchar se volvieron universales, sí, seguro será recuerdo pero desde el recuerdo enarbolará esa voz para decir Memoria, para decir Verdad, para decir Justicia, para decir son 30.000, para decir Miguel.
* Extracto del texto Miguel, en Deporte y literatura, de Ariel Scher