MUERE NENA, AGUSANADA

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(CIB) Leila Caro, de 8 años, fue hallada muerta por los vecinos con parte de la cabeza comida por los gusanos, dijeron los vecinos a este medio.

La madre, Carolina G. Albarracín, quedó detenida por presunto «abandono de persona seguido de muerte». Investigan si presenta alguna afección psiquiátrica.

La niña no había iniciado el ciclo lectivo. Debía comenzar tercer grado en la Escuela 1 de Villa España, situación que motivó la intervención de una asistente social para conocer los motivos. Este CIB tiene copia de los chats de las madres de la escuela.

La dueña de la vivienda llamó al 911 al advertir moscas y un fuerte olor, además de no ver a la niña desde hacía días. Al momento del hallazgo, llevaba doce horas fallecida. La autopsia determinó que murió a raíz de una infección en la cabeza provocada por un corte profundo que no habría recibido atención médica adecuada.

Carolina aseguró haber llevado a la niña a una sala de primeros auxilios, pero no figura registrada en los centros de salud de la zona. Sostuvo que ella realizaba las curaciones porque no contaba con dinero. Indicó que la nena se habría golpeado en una plaza; que siguió los consejos de su pareja, presunto médico y que ella no había advertido la gravedad del caso.

El sitio By Noticias publicó que se trata de «la viuda de Hermiñito”, a quien da como «concejal» pero se trata del militante radical Ricardo Carbajal, fallecido en junio de 2023. Se conocieron en Temperley, hace una década, antes de venirse a vivir a Berazategui, donde hacían un programa en FM Cristal. Había escrito reclamos vecinales en este CIB hace dos años.

Hacía más de un año que había dejado de tener contacto con el Círculo de la Prensa, cambió de teléfono y lo último que comentó es que necesitaba dónde alquilar por dueño directo, porque carecía de ingresos suficientes.

Carolina G. A., la madre detenida

Desde el lugar de los hechos, un columnista reflexiona acerca de ello:

DEFENDER LA TERNURA COMO UNA TRINCHERA

Por Néstor Rojas

Antes que el olvido en las fragilidades de la memoria de nuestro tiempo construya la nada con la vida arrebatada en manos de las miserias ponderada y planificada por algunas minorías, queremos recordar con profundo dolor a Leila Caro, de quien este martes 17 conocimos su existencia ante su muerte.

El sórdido hecho nos rompe el corazón. Su muerte, según se informa y consta, se debió al brutal estado de abandono. ¿Por qué no decir, si es lo que ocurrió? Su cabecita estaba plagada de gusanos.

Vivía con su madre, que alquilaba una pieza en la calle 121, sobre la cuadra en la que vivo. Yo partía como cada mañana a tomar el colectivo hacia CABA cuando, al pisar la calle, una vecina dijo algo como “hay que llevar a la nena”. Regresé sobre mis pasos pensando qué hacer. Alguien me dijo: “Andá, que pedimos un remís”.

Leyla –luego supimos– llevaba algunas horas sin vida. Una persona que vende verduras en la zona recordará a Leyla Caro con su mamá; que tenía un gorro, que se sentían olores fuertes y como un hilo líquido rojo en su cuello. Esa persona creyó que era un desinfectante.

Recuerdo haberla visto en una ocasión al salir de mi casa, tratando de jugar en el patio. Me conmovió mucho en ese momento ver a una niña en una gran pobreza. Me dije: cómo procesará su niñez.

No dudo que –ante lo sucedido– los vecinos de esta calle están/estamos consternados, casi sin atinar a nada. Lo que pasó no es un casual, es parte de un contexto. Sin dejar de pensar en su madre, Carolina, hoy detenida. ¿Qué pasó? Cómo se llegó a este punto sin retorno.

Hace algunos meses, por esta calle pasaban chicas y muchachos que mejoraban el barrio y hablaban con los vecinos. Estigmatizados y agraviados desde el gobierno. Quizás, si hubieran estado, hubieran podido identificar algo, me planteo. Pero hace meses que ya no están. ¿Dónde están?

Con el alma desgarrada, no dudo que la vecindad querrá recordar a nuestra Leila Caro, quien vivió un calvario que no conoció ninguna mano benefactora. Se dio cuenta de ella cuando ya estaba sin vida, al 911, en un patrullero.

Pensando en quienes ponderan este sentido de la “libertad” que percibo esclavitud, los invito a reflexionar: A los niños y niñas, deben llegarles siempre el abrazo de una sociedad que defienda la ternura como una trinchera, no el hambre, la desidia y el abandono.

Voy a expresarlo desafiante: Un Estado gestor, colectivo, que no deje ni permita el lugar del abandono para nadie. Qué dolor. Leila Caro es, fue, emergente de la crueldad y el cinismo que padecen cientos de niños y niñas, miles o cientos de miles. Para qué sirve la conciencia humana, para qué las instituciones, cuando a Leyla llegamos con un patrullero desde el 911 cuando ya había fallecido.

Nos queda algo. Es muy poco ante la tragedia irreparable: No Olvidar.

Los «enseres» arrojados hoy a la calle delante de la pieza que alquilaba la madre, ahora detenida.


2 Respuestas a “MUERE NENA, AGUSANADA”

  1. El modelo económico y social pretende imponernos la cultura del «sálvese quién pueda» y convertirnos en mucho menos que humanos. El poder imperante sólo nos dará garrote, así que no olvidemos nuestra condición de clase trabajadora y organicemos (como tantas veces antes) nuestra economía solidaria, las tareas de cuidado de nuestros pibes y nuestros viejos y construyamos concientemente la herramienta que permita vencer DEFINITIVAMENTE a estos monstruos
    No olvidar que SOLO EL PUEBLO SALVARÁ AL PUEBLO
    Pequeña Leyla, hasta la ternura siempre!!!

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