RESCATISTA LOCAL ACTUO EN VENEZUELA

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El joven Elías David Cantero se desempeña desde 2015 como voluntario en el cuartel 247 de Bomberos de Gutiérrez. Fue destinado a las tareas de rescate de víctimas luego de los terremotos de junio en Venezuela. A su regreso, la semana pasada, dialogó con este CIB para relatar con entusiasmo:

«Entré en la PFA en 2019, en el escalafón de bomberos. Para 2020 pasé a la Brigada Especial Federal de Rescate (B.E.Fe.R.), una división interdisciplinaria en el ámbito de incendio y rescate técnico en diferentes especialidades, como rescate acuático, rescate en alturas, estructuras colapsadas, etc. Esta Brigada está certificada como USAR Mediana (búsqueda y rescate urbano), capacitada y preparada para asistir en grandes catástrofes dentro o fuera del país, autosuficiente y operativa durante diez días, en los que llevamos nuestros alimentos, agua potable, insumos médicos, carpas y herramientas para poder operar. Todo esto bajo las guías INSARAG, que es un equipo de organización internacional bajo el paraguas de la ONU. Esta organización trabaja en conjunto con brigadas de otros países, también certificadas bajo esos estándares, con el mismo «lenguaje» en rescate internacional. Tuve la suerte de viajar a en Venezuela con mi hermano mayor, Iván, bombero de la PFA, él está en la brigada K9, con otros dos compañeros y sus canes. Fue un honor compartir el trabajo con él».

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En cuanto a su tarea específica en Guaira, epicentro de la catástrofe, Elías cuenta:

«La tarea nuestra fue priorizar la búsqueda de personas con vida, en primera instancia. Si bien habían pasado unos días del desastre, teníamos la esperanza de encontrar a personas vivas (todavía tenemos). Primero se hacía un reconocimiento del lugar, se evaluaban las estructuras (en nuestro equipo tenemos un ingeniero que se encargaba de esa tarea) y se determinaba cuál era el espacio por donde podían generarse accesos, o apuntalar, o qué tipo de estructura era más propensa a colapsar durante el trabajo. Se pasaban a los perros entrenados para la búsqueda de personas vivas. Se colocaba entonces un vibraphon, micrófonos muy sensibles que detectan hasta el sonido de un rasguño producido a varios metros de distancia. En ese tipo de búsqueda, encontrábamos indicios de personas atrapadas sin vida, y si bien la misión era la búsqueda de personas con vida, recuperábamos el cuerpo para que sus familiares al menos tengan una despedida digna, o devolverles un afecto, ya sea una foto o algo que reconociera de su allegado, eso reconfortaba al familiar que hace días esperaba un reencuentro».

Su especialización y entrenamiento lo llevó a desempeñarse en Carballedas, Estado de Vargas, Venezuela.

Elías había hallado su vocación en el ejemplo de su padre, José Oscar, bombero de la Policía Federal, rescatista que perdió la vida en servicio, el 14 de diciembre de 2022 tras un incendio y demolición en Flores. Con su vocación de servicio y experiencia de vida, puede colaborar en toda contingencia, sin olvidar su guía espiritual:

«Te confieso que hubiera querido atribuirle todo esto a mi viejo, ya que de él aprendí y me encaminé en este estilo de vida y, donde quiera que esté, todo lo que soy es gracias a él».

Con la madre, a su esperado regreso

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