Por Matías Escot
La localidad de El Pato atraviesa semanas de profunda tensión debido a una escalada de hechos delictivos que alteraron por completo la tranquilidad de la zona. En los últimos días, los habitantes del sector han alzado la voz para visibilizar una preocupante ola de inseguridad bajo modalidades recurrentes: robos a propiedades cuando los dueños no están presentes (escruches) y asaltos a mano armada a peatones en plena vía pública.
La indignación de la comunidad no solo radica en la repetición de los hechos, sino también en las respuestas que reciben por parte de las autoridades competentes. Según detallaron diversos afectados, las calles del barrio parecen haberse convertido en una «zona liberada».
El blanco elegido: robos a quintas y propiedades desprotegidas
La fisonomía semi-rural de El Pato, caracterizada por terrenos amplios, calles de tierra y abundante vegetación, se ha vuelto un factor explotado por los delincuentes. Los atacantes realizan tareas de inteligencia previa para identificar cuándo las viviendas quedan vacías. Una vez que constatan la ausencia de moradores, violentan tranqueras, rejas o accesos traseros para desvalijar las fincas en cuestión de minutos.
«Entran a las quintas cuando no hay nadie, es una modalidad que aterra a los propietarios porque destruye la noción de refugio de nuestras casas», explicó un vecino damnificado. Los botines suelen incluir herramientas de valor, maquinaria de trabajo de la tierra, electrodomésticos y dinero en efectivo.
La gravedad de la situación queda expuesta en testimonios desgarradores de los propios residentes del barrio, quienes ya sufren la reiteración sistemática de estos delitos en cuestión de días. “Hoy, al llegar a mi casa, descubrí que me volvieron a entrar. Esta ya es la tercera vez que me roban en menos de una semana. Se llevaron absolutamente todo lo que tenía; me vaciaron la casa por completo”, relató con indignación Mario Alfredo Jimenez uno de los damnificados de la zona de quintas, reflejando el estado de vulnerabilidad extrema al que están expuestos.
Violencia en las calles
El peligro no se limita al interior de los hogares. Los trabajadores y estudiantes que deben transitar a pie por las arterias principales y secundarias de la localidad se enfrentan a un escenario diario de vulnerabilidad. Los asaltos cometidos por delincuentes en moto ocultos en los puntos ciegos de las calles con deficiente iluminación pública se han vuelto cotidianos.
El reclamo central apunta a la falta de presencia preventiva en los horarios de ingreso y egreso escolar, así como en las paradas de colectivos durante las primeras horas de la mañana y la caída del sol.
La respuesta policial bajo la lupa: «¿No podemos hacer nada?»
El punto más crítico del conflicto se centra en las comisarías y destacamentos locales. Los residentes sostienen que, ante las denuncias formales o los llamados de emergencia, las respuestas de la Comisaría 5ta son insuficientes. En reiteradas oportunidades, los agentes argumentan la «falta de móviles disponibles» o el «escaso personal para cubrir la jurisdicción».
El testimonio del vecino robado tres veces en una semana ratifica el desinterés institucional que denuncian en el barrio: “Las tres veces llamé de inmediato al 911 e hice la denuncia correspondiente en la comisaría, pero la respuesta de las autoridades siempre es la misma: que más allá de tomarme la denuncia no pueden hacer nada al respecto, dejándome en el más absoluto desamparo”, alega Jimenez, docente, jubilado y con serios problemas cardíacos.
Esta parálisis institucional empujó a los vecinos a organizarse a través de grupos de mensería instantánea y alarmas vecinales, intentando suplantar con solidaridad comunitaria el bache que deja la cobertura de seguridad estatal en el partido de la zona sur. “El barrio está en alerta. El grupo de vecinos de la zona está aterrorizado por la inseguridad, pero está decidido a dar su testimonio porque la sensación que tenemos es la de estar viviendo en una zona totalmente liberada”, concluyó el damnificado.
Las próximas horas serán determinantes, ya que se analizan asambleas vecinales para exigir una reunión directa con las autoridades ministeriales y de la cúpula policial de Berazategui.
Periodismo en Jaque