NO ARRANCABA LA MOTO DE LOS QUE BALEARON AL VERDULERO

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En otra escena de la guerra de pobres que trabajan contra pobres que no quieren hacerlo, una pareja boliviana de verduleros que habían abierto su comercio hacía una semana, fue asaltada por tres tipos en motos, una de las cuales no andaba bien y debieron huir empujándola.

Este jueves 1 de agosto, día de la Pachamama (madre tierra) la boliviana Daisy pensaba en cerrar la verdulería «Guadalupe», en Antártida Argentina y Avenida Vergara en Ranelagh. Oyó motores de motos; uno de los conductores se quedó afuera, dos ingresaron y le apuntaron con un arma. Daisy sólo pensó en su beba de 20 meses.

«Yo estaba sola, jugando con mi nena. Dos entraron. Estaban vestidos de negro. Me apuntaban y decían: ‘Dame la plata'», contó esta mañana a Crónica TV, en la puerta del hospital. Agregó que les entregó su celular, que les dio el dinero que tenía entre sus ropas.

«Yo les di todo, pero atrás estaba mi marido y salió. Le dispararon a él. Mi nena gritaba ‘papá, papá'».

Minutos después arribaron efectivos de Policía y el SAME, que trasladó a José Maldonado, de 29 años, al hospital Evita Pueblo. Aunque fue intervenido, su estado es gravísimo. Según se informó, tiene orificio de salida en el cráneo.

Interviene la fiscal Silvia Borrone, de la Unidad Descentralizada 2 de Berazategui y detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes, quienes buscaban testigos y cámaras de seguridad que ayuden a identificar a los autores.

La cobertura

Fue un anticipo del sitio local AhoraOnline, que publicó una actualización hoy. La primera réplica en las redes fue de El Progreso. Esta mañana, la agencia oficial Télam incluyó el caso en su cablera. Crónica TV vino a Berazategui y Clarín.com lo subió a las 11.33.

Ningún medio reparó en que el caso se da a un año de otro asalto a una verdulería de bolivianos, donde fue asesinada Gertrudis, en el centro de Berazategui, a dos cuadras de la Comisaría 1ª; ni de la coincidencia con el día de la Pachamama; ni de la omnipresente discriminación que subyace en quienes no valoran la vida de quienes gran parte de los argentinos llaman «bolitas», como si las palabras no contribuyeran a disminuir el valor de las personas.

4 Respuestas a “NO ARRANCABA LA MOTO DE LOS QUE BALEARON AL VERDULERO”

  1. La bala estaría alojada aún en la cabeza, según comentó Jorge Tronqui en FM Espacio, luego de hablar con el subcomisario Gómez.

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