MILEI: TRIUNFALISMO, INSULTOS Y ABRAZOS

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Por Eduardo Gómez

Javier Milei inauguró esta noche el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso de casi dos horas en cadena nacional, cargado de cifras de logros, promesas ambiciosas y ataques directos a la oposición. Remató con su clásico «Viva la libertad, carajo» y el lema «Hagamos la Argentina grande nuevamente», mientras el oficialismo coreaba «presidente» desde las bancas.

En el balance de gestión, el Presidente destacó la eliminación del déficit fiscal «del 5% del PBI en el primer mes», el freno a la emisión monetaria, más de catorce mil desregulaciones y una caída «sin precedentes» de la inflación. Celebró la baja del desempleo, el virtual fin de los piquetes («de nueve mil a cero», según su cifra) y agradeció a Trump por «ayudar contra los golpistas». Insistió en que el ajuste permitió reservas más altas y una economía en recuperación, aunque varios datos generaron interrupciones y murmullos en el recinto.

En el tramo de seguridad, hizo especial hincapié en los «méritos» de Patricia Bullrich (ex ministra, ya relegada del Ejecutivo según versiones que circulan por influencia de Karina Milei), mencionando reformas como la ley antimafia, datos genéticos, reiterancia y el protocolo antipiqu-etes del Plan Bandera. El anuncio de piquetes «de nueve mil a cero» sonó fuerte: Bullrich se acercó al estrado para saludarlo y Milei le dio un abrazo efusivo —un mimo político evidente, después de haberla tildado en campaña de «montonera tirabombas» que «ponía bombas en jardines de infantes», ahora tratándola como una prócer de la seguridad—. Por su parte, elogió a Sandra Pettovello por «terminar de una vez por todas con los piquetes», atribuyéndole la baja drástica al corte de planes sociales a quienes cortan calles, y generando una ovación generalizada en el recinto.

El tono fue muy confrontativo: llamó «manga de chorros», «ladrones», «asesinos», «fascistas», «mentirosos» e «ignorantes» a sectores del kirchnerismo y la izquierda. Dirigiéndose a Cristina Fernández de Kirchner, afirmó que «va a seguir presa» por las causas de Cuadernos, Memorándum con Irán y Vialidad, y la tildó de «la más chorra de la historia». Lanzó chicanas picantes como «ustedes también podrían gritar porque soy el presidente de ustedes aunque no les guste» y «no pueden aplaudir porque se les escapan las manos a los bolsillos ajenos». También cruzó a empresarios («empresaurios») y a exaliados que cambiaron de bando, diciendo que «me encanta domarlos».

Uno de los momentos más picantes fue el cruce directo con el diputado Juan Grabois (Unión por la Patria), a quien Milei tildó de «oligarca disfrazado de pordiosero» en respuesta a interrupciones y gritos desde la banca opositora. Grabois había llegado al recinto con un cartel manuscrito que decía «Líbranos del mal», lo que alimentó el ida y vuelta en el acto. Milei remató con frases como «Yo seré pordiosero, pero les gané por goleada en un balotaje», ante aplausos del oficialismo y abucheos de la oposición.

Milei denunció un «ataque sin precedentes» contra su gobierno, involucrando a sectores de la oposición, empresarios y medios que, según él, coordinaron acciones para generar inestabilidad —con un gesto elocuente hacia la vicepresidenta Victoria Villarruel, insinuando que la «hacían soñar con abrazar el sillón de Rivadavia»—. La oposición respondió con carteles, silbidos y aplausos selectivos; hubo bancas con ausencias parciales y gestos fríos en varios bloques. En el recinto se notaron tensiones visibles: Villarruel fue captada revisando el celular con más atención que al estrado, y el saludo inicial entre ambos fue frío (omitido en la transmisión oficial).

Milei reafirmó una «alianza estratégica duradera» con Estados Unidos, más allá de Trump: «No es solo un acuerdo entre presidentes, tiene que ver con afinidad cultural y objetivos en la región». Cerró convocando a «cambiar el destino de la patria» y posicionando su gestión como el inicio de un nuevo capítulo histórico. El discurso dejó en claro un Presidente con pecho inflado por victorias recientes, pero en un Congreso donde la frialdad opositora y los cruces constantes —incluido el con Grabois— marcaron el ambiente.

Más allá del relato triunfal que desplegó Milei en el recinto, con cifras épicas de desregulaciones, fin de piquetes y baja inflacionaria «sin precedentes», la realidad que se vive día a día en la calle cuenta otra historia. La inflación sí bajó (cerró 2025 en 31,5%, la más baja en años), pero no fue magia: llegó a costa de una recesión prolongada, caída brutal del consumo masivo, salarios y jubilaciones licuados por el ajuste, y un golpe duro a la demanda interna que dejó a mucha gente ajustando cinturón al extremo. Se ve en los comercios vacíos, en la dificultad para llegar a fin de mes.

Y en materia tributaria, mientras se anuncian bajas para el lujo y grandes sectores (metas de eliminar impuesto al cheque, derechos de exportación, retenciones al agro y alícuota más baja en Ganancias para sociedades), para la gente común suben o pesan más: el monotributo actualizó un 14,29% en cuotas y topes de facturación desde febrero/marzo 2026, con recategorizaciones de oficio que golpean categorías bajas y obligan a muchos a pagar más (incluso pasando al régimen general con IVA y Ganancias adicionales). Eso favorece a unos pocos (finanzas, exportadores concentrados), pero para el grueso se siente como supervivencia precaria, no como victoria.

Y lo más impresionante: Milei minimizó o no profundizó en la toma de deuda, pero los datos oficiales muestran que la deuda bruta del Estado nacional aumentó casi 30 mil millones de dólares desde noviembre 2023 (de ~425.556 millones a ~455.067 millones a fin de 2025, según Secretaría de Finanzas), con vencimientos pesados por delante (decenas de miles de millones en 2026-2027, incluyendo FMI y otros). Alguien va a tener que pagarla, y con el ajuste actual, el costo lo terminan absorbiendo los de siempre: los que menos tienen. El discurso épico suena bien en el Congreso, pero el veredicto real lo da la vida cotidiana y las fuentes independientes, no sólo las planillas oficiales.


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